Side Story 3

Leer Sin Conexión:

I was reincarnated as a Magic Academy!

Historia Paralela 3: ¡¿Enserio?! ¡¿LAVA en el PRIMER PISO?!

PARTE 1

[Punto de vista de Nanya]

“¡Nyahaha! ¡Un calabozo! ¡Un calabozo después de tanto tiempo! Se siente como en los buenos y viejos tiempos, ¡¿No es así?!” Reí mientras le daba a Tuberculus una palmada en la espalda.

¡Estaba tan excitada porque finalmente iba a explorar un calabozo desconocido después de tantos años que ni siquiera me importaba si era uno con 400 pisos o sólo con dos! Illsy dijo que sólo tenía dos, así que esperábamos terminarlo en dos horas o algo así, quizá tres si mirábamos por los alrededores para hacer un mapa completo del lugar.

“Tú siempre eres la primera que se emociona por cosas tan pequeñas.” Comentó Rufus con su habitual voz monótona.

Lo juro, ¡Ese hombre sólo mostraba excitación cuándo encontraba un nuevo libro! Él y Zertan hacían la pareja perfecta, el otro sólo estaba feliz cuando sus plantas florecían.

Bueno, no dejé que sus palabras me arruinaran la diversión. Estaba un poco curiosa sobre qué tipos de jefes encontraríamos y que tan complicada sería la cosa. Hasta el momento, sólo descendíamos por un par de escaleras muy largas. Sólo esto ya era bastante inusual. En la mayoría de los casos, el primer calabozo era un edificio o una cueva en la superficie. Nunca había escuchado de uno bajo el suelo, pero, por otro lado, Illsy era un Dungen Lord ‘Como un Dios’. Había muchas cosas que esperar de él.

“¿Cuándo terminarán estas escaleras?” Se quejó Angius.

“¿En el centro del mundo?” Bromeé.

“Ugh…” Él gimió.

Cuando finalmente llegamos a los últimos escalones, llegamos a un gran y vacío cuarto hecho de granito. Este era el primero, así que no esperábamos mucho de él. Ninguno de nosotros estaba en guardia.

“¿Algún signo de vida?” Pregunté.

“No por lo que puedo ver… ¿Es este sólo un cuarto vacío?” Preguntó Angius mientras escaneaba el cuarto con sus ojos.

“*Suspiro*… ¿Primer cuarto y sin trampas? ¿Quizá el haberle dado dos horas para terminarlo era demasiado tiempo? ¿Qué les parece media hora?” Comentó Rufus con su habitual monotonía.

Aparentemente, él se aburrió y sacó su libro de la bolsa para seguir leyendo. Yo simplemente me encogí de hombros y seguí. Él estaba con nosotros sólo como un extra, en caso de que hubiera un mecanismo que requiriera que activáramos múltiples disparadores al mismo tiempo. En general, ese tipo de trampas se podían encontrar desde el tercer piso hacia abajo en ciertos calabozos. Los calabozos normales usualmente no tenían nada en el primer piso, apenas e invocaban una criatura o dos, en lo que sobraba, ellos creaban pequeños hábitats para animales salvajes al azar. Incluso ciudadanos normales se podían aventurar dentro hasta los primeros dos o tres cuartos sin preocuparse mucho acerca de eso.

“Un pasillo…” Dijo Tuberculus cuando caminó fuera del cuarto.

Pusimos atención extra a donde pisábamos, pero el área estaba limpia. Aun así, esto se ponía un poco emocionante.

Unos instantes más tarde, llegamos en frente de una gran pared vacía con dos pasajes que llevaban a nuestra izquierda y a nuestra derecha respectivamente.

“¿Lanzamos una moneda y elegimos un lado?” Preguntó Angius.

“Izquierda. Siempre ve a la izquierda.” Dije y fui por ese camino sin preocuparme en escuchar el resultado de lanzar la moneda.

Siguiendo el camino, nos encontramos con la primera trampa. Tres trampas de picos estaban frente a nosotros con un claro callejón sin salida al otro lado.

“¿Ahora qué?” Preguntó Angius.

“¿Estás vistiendo tu Armadura Mágica?” Pregunté.

“Sí, ¿por qué?” Él respondió y me cuestionó con la mirada justo antes de que yo le pateara en el trasero y lo mandara volando hasta el otro lado de las trampas.

Él se estrelló contra la pared y cayó en el piso con un gemido.

“¿No vez nada por ahí?” Pregunté.

“Estrellas…” El respondió mientras apuntaba hacia arriba.

Después de regresar a sus sentidos, él miró a su alrededor y encontró una palanca en la pared. Él no estaba muy seguro de sólo tirar de ella, así que después de buscar trampas, usó su bota y la arrojó sobre ella. La palanca se bajó, y no fue activada otra trampa. Aunque no pasó nada, y las trampas de espinas aún estaban activas.

“Debe ser falsa.” Él nos dijo.

“Déjala así.” Le dije.

Mi instinto me decía que debía haber otra palanca al final del siguiente pasillo. Angius regresó dando un poderoso salto sobre las trampas. Él tiene la fuerza para alcanzar el Nivel Medio del Rango ‘Como un Dios’, pero sólo en fuerza. Debido a que su Energía Mágica no podía alcanzar el punto en el que podía intentar aprender skills de un ‘Como un Dios’, pero si él entrenara su contenedor espiritual y lo alargara lo suficiente, tendría una buena oportunidad de lograrlo.

En el otro lado había un camino similar, pero esta vez, Angius no necesitó mi ayuda para cruzar. él tiró de la palanca de la misma manera, y escuchamos la puerta abriéndose detrás de nosotros.

“Debe de ser una puerta oculta.” Dijo Rufus.

“Pero estas aparecen sólo después del 30vo piso.” Señaló Tuberculus.

Tuve que concordar con él, los primeros cuartos fueron algo inesperados, ¡pero divertidos!

Caminando hacia la puerta abierta, nos detuvimos y nos quedamos mirando a la vista frente a nosotros.

“Eso es lava, ¿cierto?” Pregunté.

“Síp, lava.” Respondió Angius.

“Esas sobre la lava son plataformas de tiempo, ¿verdad?” Pregunté.

“Síp, plataformas de tiempo.” Contestó Angius.

“Fascinante.” Dijo Rufus, quien finalmente apartó la mirada de su libro.

Lava, en cualquiera de sus formas sólo aparece después del piso 50, y eso era algo raro también. Pocos dungeons hacían uso de ella, aun así, justo en frente de nosotros, estábamos mirando un pozo de lava de más de 6 m de longitud. La única manera de pasar era saltando en las plataformas de tiempo, pero la puerta del otro lado también estaba escondida, y no se veía alguna palanca a la vista.

Nos quedamos mirando por cerca de un cuarto de hora, intentando averiguar cómo cruzar. Angius volvió al primer cuarto para ver si no habíamos dejado pasar algo, pero no pudo encontrar nada.

“¿Quizá es una ilusión óptica, y el otro lado sólo parece bloqueado?” Preguntó Tuberculus.

“Puede que tú seas engañado por eso, pero yo no….” Contesté.

Bien hecho, Illsy. Esto es algo difícil. Pensé, pero estaba segura que lo regañaría cuando volviera. Este no era un calabozo para estudiantes que apenas manejaban hechizos de rango principiante. En realidad, incluso aventureros de Rango Maestro tendría problemas con él.

“Una palanca escondida, ¿Quizá?” Preguntó Rufus.

“Puede ser. Lo intentaré. Mi Armadura Mágica puede soportar el calor de la lava mejor que la de ustedes.” Me ofrecí.

“Por favor, pero mira cuidadosamente por cualquier cosa que salte a la vista.” Me dijo Tuberculus.

Asentí y me preparé para el primer salto. Cuando la plataforma apareció, me lancé. Estas se retraían rápidamente, pero yo era más rápida. Manteniendo mis ojos abiertos, busqué por el botón, pero no miré nada. Cuando llegué a la última plataforma, brinqué de esta hasta el final. No me pude sostener de la pared, así que brinqué de esta a la siguiente. Brinqué una vez más y caí en la segunda plataforma. Desde ahí, di un poderoso salto y llegué a la posición inicial.

“¿Bien?” Preguntó Tuberculus.

“Nada…” Le dije.

Estaba frustrada, pero no me rendí. Intente otras tres veces, pero el resultado no cambió.

“El Dungeon Lord sí que construyo un nivel sorprendente. Esto no es algo que nuestros estudiantes puedan manejar.” Dijo Rufus.

“Dudo siquiera que ellos puedan pasar esas trampas que ya pasamos.” Dijo Angius con un suspiro.

Mirando hacia atrás, al pozo de lava, me enojé y golpeé la pared. A causa de la fuerza que puse en el golpe, la grieta se expandió bastante, y en la zona donde mi puño tocó el granito se destrozó. En algún lugar al otro lado del pozo, una pequeña roca cayó en la plataforma. Parpadeé y la miré con sorpresa.

¿Podría ser? Me pregunté.

Con una sonrisa en mis labios, decidí darle un intento. Sincronicé bien mis saltos y llegué a la tercera plataforma. Había un agujero en la pared y justo detrás de él, un botón. Sonreí.

“¡Lo encontré!” Grité y lo presioné de inmediato.

Pensé que estaba segura, pero entonces la plataforma se deslizó bajo mis pies, y me caí en la lava caliente.

“¡KYA!” Grité.

Mi Armadura Mágica se desvaneció rápidamente. Cuando alguien cae en lava, generalmente se quedan atascados en ella como si fuera arena movediza. Si ellos no salen de allí rápido, esta se adhiere a ellos y se come su armadura. Incluso para los Supremos la lava es algo irritante, pero nada que no puedan manejar. Por lo menos, esta no estaba encantada con una habilidad de absorción de Energía Mágica.

Empujé la lava con fuerza y salté, luché por llegar al otro lado. Esta se hizo con mis botas, y se me hacía difícil moverme, pero la empujé a mi alrededor. Usando mi fuerza, salté y caí sobre una de las plataformas. Estaba a salvo, pero mi Armadura Mágica había disminuido considerablemente.

“¡Huff! ¡Huff! ¿Lava? ¿Lava en el primer piso? ¡¿De verdad?!” Me quejaba mientras respiraba con dificultad.

“Nanya… perdiste una bota.” Dijo Tuberculus mientras apuntaba a algo que se quemaba en el pozo.

“¡Mou!” Inflé mis mejillas.

“¡Hahaha! ¡Esto es irónico! ¡Nanya la ‘Como un Dios’ perdió una bota en el primer piso!” Rio Angius.

“¡Grrr!” Gruñí, pero lo dejé pasar y suspiré “¿Angius?” Dije mirándolo con una sonrisa.

“¿Hm?” Él me miró.

“¡Apestas! ¡Toma un baño!” Lo tomé de una bota y lo tiré en la lava.

“¡Ah!” Él gritó. “¡Caliente! ¡Caliente! ¡Caliente!” Él nadó tan rápido como pudo hacia nosotros y salió de la lava con la ayuda de los otros dos. Él ahora sólo tenía una bota, y su túnica estaba un poco chamuscada en los bordes.

Sonreí.

“Pensé que iba a morir…” Él me miró y empezó a limpiar la lava de sus ropas.

“Podría haber sido peor.” Me encogí de hombros.

“¿De qué manera?” Preguntó levantando una ceja.

Le mostré una gran sonrisa y me giré hacia la puerta abierta.

“¡Hacia la gloria y la fama!” Dije apuntando hacia ella.

Ellos suspiraron y me siguieron por las plataformas de tiempo.

El calabozo de Illsy era muy divertido, pero en serio muy peligroso. Estaba curiosa por lo que encontraría en la siguiente sección.

Diez minutos después…

“Arpías… Trampas de llamas… Trampas de picos… Trampas de flechas… Abismos mortales con espinas en el fondo… ¡¿TE ESTÁS BURLANDO DE MÍ?! ¡ESTE ES EL PRIMER PISO!” Grité a todo pulmón.

No nos alejamos de la plataforma en la entrada. Estábamos tomando el tiempo a las trampas e intentando encontrar el camino que debíamos tomar. Había tres cuartos ahí, pero probablemente sólo uno era real. Desafortunadamente, no pudimos encontrar cual era cual. Todos lucían idénticos. Mientras tanto, Angius y yo peleábamos contra las arpías.

“De hecho. ¡Esto es algo para el piso 100 o superior!” Dijo Tuberculus.

“Me da lástima el pobre bastardo que se atreva a entrar a este calabozo… ¿Y él dijo que esto era fácil?” Dijo Angius mientras detenía a una arpía y le daba un golpe duro con su puño. El monstruo fue lanzado hacia el techo y luego cayó al fondo del abismo. “¿Ya lo encontraste?” Él preguntó.

“Sí, sólo dame un momento… ¡Allí!” Dijo Rufus mientras le ponía un pequeño pergamino con el mapa del maze en la plataforma de en frente.

“Bien. ¿Izquierda?” Él preguntó.

“¡Síp! ¡Siempre es izquierda!” Sonreí.

No era la izquierda…

El cuarto llevaba a un cuarto de mini jefe. Golpeé al bruto una vez y lo envié volando directamente al techo. Era muy débil si lo comparabas conmigo, pero contra un Rango Maestro, este era un monstruo. También había un montón de diablillos y arpías que se generaban y me atacaban. Usé [Bola de Fuego] para destruir los círculos. Con el cuarto despejado, era tiempo de salir, pero me di cuenta de que había un cuarto del tesoro. Sonreí ante la idea y me precipité hacia él, sólo para ser recibida por un montón de flechas trampa. No había nada en él.

Después de salir de ese cuarto, nos dirigimos al lado derecho. No encontramos ningún tipo de tesoro ahí, pero si encontramos un montón de diablillos y trampas de gas. Nuestra Armadura Mágica era algo elevada, así que no nos molestaba el hedor. Destruimos los círculos de invocación de diablillos y salimos de ahí. Llegamos a una pendiente. Después de llegar a la orilla, escuchamos un clic.

“¿Qué fue eso?” Pregunté.

Mirando hacia atrás, miré una gran piedra y tragué saliva. Fui la primera en correr hacia el final. Rufus y Angius me siguieron, sólo Tuberculus fue lento para actuar.

“¿Huh? ¡UGYA!” Él gritó mientras la piedra pasó sobre él y luego rodó con él. “¡Detengan… esta… cosa! “Él logró decir mientras rodeaba hacia abajo detrás de nosotros. Si no fuera por su Armadura Mágica, él hubiera terminado como una blandita pasta de carne.

“¡La salida!” Dijo Angius y brincó “¿Huh? ¡AAAH!” él gritó y entonces le escuché golpear con cada pared hasta que llegó al agua del fondo.

En cuanto a Tuberculus, yo lo detuve. Me detuve en la pared, giré al rededor y golpeé la piedra tan fuerte como pude. Esta no estaba encantada, así que se destrozó con mi golpe. El anciano fue lanzado hacia el techo, luego rebotó en él y cayó detrás de mí.

“Ugh… el mundo está girando… BLEARGH!” Él vomitó.

“¡Ew!” Hice una mueca y pasé de él.

“Creo que Angius se está ahogando.” Dijo Rufus mientras miraba hacia abajo por el hoyo que llevaba al siguiente piso.

“Únete a él.” Dije empujándolo por la orilla.

“¿Huh? ¡AH!” Él gritó.

Tomé a Tuberculus de la pierna izquierda y salté después de ellos. El agua estaba fría como el hielo, y nadé rápidamente hacia la superficie. Después de lanzar al vejestorio a tierra seca, fui por Angius. Rufus se las manejo bastante bien y nado de perrito hacia la orilla.

“¡Whew! ¡Pensé que moriría!” Dijo el guerrero después de escupir algo de agua.

“¿Una piedra como trampa? Eso fue inesperado… Sus trampas son una mezcla de unas complicadas y mortales con unas simples. Ni siquiera sé que esperar ahora…” Dije con un suspiro.

Para hacer una comparación con los otros calabozos, el de Illsy era simplemente alocado. Por ejemplo, el calabozo Ancestral en el Imperio Paramanium tenía una sola planta y un pequeño primer piso. Había unas catorce cámaras en total y continuaba a la segunda planta, donde se podían encontrar ratas y algunas serpientes. La dificultad aumentó en monstruos y número de cámaras, pero usualmente, las trampas estaban después de los primeros diez pisos. La primera trampa que ese calabozo Ancestral empleaba era una simple trampa de picos. El primer mini jefe estaba en el piso 20, pero para entonces también había trampas de flechas. Las cosas que Illsy agregó no se veían ni en el piso 50, pero por la complejidad, apostaría mi dinero al hecho de que él podría rivalizar el piso 120 de ese calabozo con sólo este primer piso. Me hacía temblar el sólo pensar en lo que vería en el segundo piso.

“¿Qué… ¿Qué es esto?” Preguntó Rufus sorprendido.

Estábamos actualmente sentados en frente de una pared metálica de 3m de alto con patrones ondulados en él, como las olas en un lago. Eran hermosas para la vista, pero la belleza es lo que las hacía peligrosas. Si este era un maze, seguramente entonces… este sería muy difícil de completar. El reflejo en sus caras lo hacía muy difícil como para que los aventureros normales lo atravesaran. Este piso de calabozo realmente sobrepasaba a los aventureros de Rango Maestro, este pasaba sin parar por el Rango Emperador y llegaba al rango ‘Como un Dios’. Por lo menos, no había paredes y trampas encantadas. Estas hubieran sido más peligrosas que cualquier otra cosa ahí.

“¿A qué se parece esto? Un maze.” Le dije.

“Técnicamente hablando, éste puede ser un laberinto.” Comento el viejo.

Me encogí de hombros.

“Deberíamos continuar.” Les dije. Ya estábamos pasando las cinco horas.

“Descansemos aquí por un momento, Nanya.” Dijo Angius.

“¡Ah! ¡Mis libros!” Gritó Rufus.

“¿Qué?” Pregunté sorprendida.

“¡Mis libros se fueron! ¡Se me debió haber caído la mochila por ahí! Dijo el hombre mientras miraba hacia el camino que llevaba al primer nivel.”

“No te preocupes, le diremos a Illsy que te los lleve después de que regresemos.” Le dije con una sonrisa.

“*Suspiro*… Muy bien…” Él se sentó, y se decidió que sería momento de descansar.

Que calabozo tan ridículo… Pensé mientras miraba las brillantes paredes.

Era un poco sorprendente, pero también muy, muy peligroso. Ninguno de nuestros estudiantes podría terminar siquiera el primer nivel. Si se atrevieran a intentarlo, ellos terminarían como cadáveres. Este calabozo era así de peligroso.

PARTE 2

Angius y Tuberculus durmieron por tres horas, repusieron su Energía Mágica y sanaron sus heridas, si las tenían. Yo y Rufus nos mantuvimos vigilando, pero yo lo hacía más, ya que el hombre estaba más preocupado por sus libros que por cualquier otra cosa. Aunque escuché algunos lobos aullando en algún momento, sólo tres diablillos se atrevieron a atacarme. A diferencia de con los que tuve que luchar durante el momento de locura de Illsy, estos me querían matar. Eran fáciles de derrotar, pero ciertamente era más difícil derrotarlos que con los que habíamos peleado antes.

La fuerza de los monstruos en los calabozos usualmente incrementaba dependiendo en el número del piso y el nivel del dungeon. El otro factor era la experiencia que tenían los dungeons con los aventureros. Pensándolo desde ese punto de vista, este calabozo sólo tenía dos plantas. Revisé e Illsy apenas era nivel 53, ni siquiera era 100 aún. En el primer piso, se suponía que no encontraríamos monstruos, quizá algunas ratas en los últimos cuartos, pero eso no pasó. En el segundo piso, se suponía que encontraríamos animales salvajes: ratas, panteras, jabalíes, y quizá lobos. No se suponía que hubiera trampas o pozos de lava. Arpías y diablillos eran para después del piso cinco. En realidad, las arpías en general se encontraban después del piso quince, pero lo que era más perturbador era un jefe en el primer piso. El Minotauro era fuerte y ciertamente no era algo que alguien esperaría encontrarse apenas entrando al calabozo.

Básicamente hablando, el calabozo de Illsy era anormalmente peligroso, complejo y poderoso. Ninguna de las reglas que conocíamos acerca de calabozos le aplicaban. Estaba empezando a creer que era una característica de un Dungeon Lord ‘Como un Dios’, pero no lo era… Recuerdo haberme aventurado en uno con mi madre cuando era pequeña. El primer nivel era idéntico a los normales. Las diferencias empezaban el piso 15, el cual era similar en factor de complejidad y peligro a el piso 50 de uno Ancestral, entonces se ponía aún más difícil.

¿Será que estoy equivocada? Mi madre esta sobre cualquier Supremo de los tres continentes, pero aun así… *Suspiro*… ¿Quizá fue así de fácil porque estaba con ella? Pensé mientras esperaba pacientemente a que los demás despertaran. Llevé mis piernas a mi pecho e intenté alejar esos obscuros pensamientos que me decían que Illsy trataba de matarnos.

Angius fue el primero en despertar, luego fue Tuberculus. Después de un desayuno rápido, nos preparamos para adentrarnos más en el calabozo.

“Sólo es el segundo piso, ¿cierto? ¿Qué tan difícil puede ser pasar por este maze?” Preguntó Rufus con una sonrisa.

“Probablemente es muy pequeño. Los dungeons nunca hacen mazes largos y complicados.” Dijo Tuberculus casi seguro de eso.

“No me gustan estas paredes…” Gruño Angius.

Estuve de acuerdo con eso. Había algo extraño con ellas. Ese reflejo y patrones ondulados no estaban ahí sólo por decoración. Sin duda estaban ahí para meterse con nuestras mentes.

“¿Vamos?” Preguntó Tuberculus mientras tomó la iniciativa.

Todos los seguimos y nos aventuramos en lo profundo del calabozo. Como de costumbre, tomamos el camino de la izquierda e incluso aunque escuchamos lobos y diablillos del otro lado, nos quedamos en él. El maze, sin embargo, no resultó ser tan fácil. Rufus tuvo un dolor de cabeza después de la primera media hora. Tuberculus intento mapearlo, pero esto resultó bastante difícil. Yo era la única que no veía similitudes y diferencias en las paredes. Estas estaban destinadas a ser tomadas en consideración, para despistarte.

“Si cualquiera de nuestros estudiantes llegara a este lugar, ellos terminarían aquí perdidos hasta que se encontraran con…” Una llama poderosa cayó sobre Angius desde arriba de su cabeza antes de que terminara sus palabras. “¡Puha!” Él dejó salir humo.

“¿Trampas de fuego? ¿Desde el techo?” Pregunté sorprendida.

“¡Todos! ¡Sean cuidadosos! ¡Debe haber más de esas trampas ocultas!” Gritó Tuberculus justo antes de que un diablillo brincara hacia él.

Él lo golpeó fuerte, y nosotros levantamos nuestra guardia, pero nada nos atacó.

¿Ese era el único? Me pregunté.

“Este calabozo no es para Rangos Maestros… ¿Cómo pudo un Dungeon Heroico construir esto? Es imposible…” Dijo Rufus mientras agitaba su cabeza.

Es simple… Él no es un Heroico sino uno ‘Como un Dios’. Pensé.

Si Rufus decidiera preguntarme más tarde la verdad, temía no poder ocultarla de él. De todos nosotros, él era el único que podía adivinar la identidad de Illsy con sólo mirar sus acciones y este calabozo.

Seguimos presionando, pero estábamos en guardia debido a las trampas. Destruí cualquier trampa que encontré, pero después de una hora de caminar por los alrededores, finalmente llegamos a la salida.

O eso creímos…

Al entrar al cuarto, nos encontramos con un piso amplio y una placa al final. En esta estaba escrita el siguiente acertijo:

Había una vez un bosque.

Este se erigía como una despiadada prueba.

¡Para todos aquellos que aclamaban ser el mejor!

Levaba lo despiadado a sus límites.

Tres bestias se ofrecían a guiarte en tu camino:

El León era el más fuerte.

El Lobo le seguía.

El Pato era el más débil,

aun así, siempre daba su mejor esfuerzo.

El León era el más inteligente.

El Lobo el más hambriento.

El Pato era el que tenía más suerte.

Todos ellos irían contigo, pero sólo uno guiaría el camino.

Escoge al correcto, y en tu favor, el destino se mecerá.

Escoge el equivocado, y el siguiente día no verás.

“¡Hah! ¡El Dungeon Lord sabe cómo hacer rimas!” Dijo Angius, pero eso no era lo más importante que debimos haber notado.

Este era un cuarto de acertijo, algo que sólo empezaba a aparecer a partir del piso 150 en TODOS los calabozos, aun así, aquí había uno en el segundo piso. Este era además de un tipo que nunca antes había visto. El piso estaba cubierto con una mezcla de baldosas cuadradas. Cada baldosa tenía la cara de un animal mencionado en el acertijo: un león, un lobo, y un pato. Del otro lado del cuarto estaba una puerta. A primera vista, parecía como si podríamos sólo pasar de él.

“¿Por qué un pato?” Fue lo que preguntó Rufus.

“Se cuidadoso…” Le advertí.

Nos tomó cerca de tres horas para descifrar el acertijo ya que no teníamos ni idea de lo que era un león. Primero, pensamos que podría ser alguna de las gentes bestias, pero nunca oí de una bestia de la clase pato, aunque de lobos eran muy numerosos. Al final, pudimos llegar a la salida. Igual no podíamos omitirlo, la puerta no se movió cuando llegué al otro lado. Tampoco podíamos pasar al azar sobre esas cosas. Cuando pasábamos sobre una baldosa equivocada, esta activaba una trampa o se soltaba, y caíamos en una trampa de espinas. Tuberculus fue quien lo probó.

Realmente gastamos tanto tiempo ahí porque queríamos analizar la manera en la que estaba echo este cuarto de acertijo y que es lo que significaba el ‘el siguiente día no verás’.

Después de que saliéramos de ahí, nos encontramos con otro maze. Esto se estaba volviendo frustrante e irritante, especialmente desde que diablillos montados sobre lobos nos atacaban de la nada. Incluso Tuberculus se rindió con su mapa, el maze era muy confuso. Por lo menos, él logró encontrar la entrada a este piso tres veces y el cuarto del acertijo dos veces. Fue entonces cuando Angius, en frustración, tomó su mapa y se lo comió. El hombre literalmente se comió el mapa que el pobre de Tuberculus estaba tratando de dibujar.

Un poco más tarde, mientras pasábamos el cuarto en el que habíamos destruido los círculos de invocación de ratas, diablillos, y lobos, Rufus atacó la pared con una poderosa [Bola de Fuego], la derritió. Todos brincamos cuando oímos la explosión, pero pronto nos dimos cuenta de que era una falsa alarma.

“Creí haber escuchado a alguien…” Él dijo.

Esa fue la primera señal. Él ESCUCHÓ, el no VIO.

Al final del día, cuando estábamos tan cansados y frustrados como para seguir, nos detuvimos en frente de la entrada al siguiente cuarto de acertijo y levantamos un campamento. No habíamos empacado mucho, así que nuestra comida estaba algo escasa. Ninguno de nosotros esperaba que el calabozo de Illsy fuera así de difícil. Estaba empezando a pensar que el intentaba asesinarnos. Todas esas trampas, los enemigos cazándonos a través de las brillantes paredes, la ilusión óptica que nos volvía locos, nos bajaba la paciencia y elevaba nuestros niveles de frustración aún más.

Dormí sólo por cuatro horas, pero cuando me levanté, ellos discutían lo que más temía: el hecho de que Illsy estaba tratando de asesinarnos.

“No puedo verlo de otra manera… Este calabozo es muy peligroso, incluso para Rangos Maestro.” Dijo Tuberculus.

“¡Te lo dije! ¡No puedes domesticar a un Dungeon Lord! ¡Tenemos que destruirlo una vez que lleguemos a la superficie!”

“Estoy de acuerdo Dijo Rufus.

“Yo no.” Dije mientras me les acercaba.

Por supuesto, toda la evidencia apuntaba a que Illsyore era un villano, la mente maestra que buscaba matarnos de una manera cruel, torturándonos con sus trampas justo como cualquier otro dungeon lo haría, pero cuando me imaginaba destruyéndolo, recordaba como él había actuado cuando estaba bajo los efectos de aquel estúpido rollo. Había un poco de duda en mi corazón, algo que me decía que él era inocente y quizá, sólo quizá, todo esto era un malentendido.

¿Qué tal si esta era la única clase de calabozo que él sabía construir? Él se veía algo convencido de que este sería un calabozo Fácil… Esto me hacía preguntarme que es lo que él entendía por Difícil o Espeluznante.Pensé mientras miraba a los tres profesores que dudaban de mí.

“¿Por qué? Tú también lo viste, ¿cierto? ¿Lava? ¿Arpías? ¿Trampas? ¿Este maze? Todo está hecho de tal manera que nos tortura mentalmente, drena nuestra Armadura Mágica y luego nos asesina.” Comentó Angius.

“De hecho… esto no es normal.” Dijo Rufus.

“*Suspiro*… Si él quisiera matarnos, él podría haber venido y dispararnos con sus hechizos mientras estábamos dormidos o nos hubiera atrapado en un maze bloqueándonos la salida. Eso sería algo fácil para él.” Expliqué, pero había algo más que creaba duda en mi corazón acerca de sus malas intenciones. Esa cosa o, mejor dicho, ella, era Shanteya. ¿Por qué salvó a la el’doraw si él era malvado? Me pregunté.

La prueba de Illsyore aún no acababa. Una vez que estuviéramos fuera de ahí, estábamos decididos de investigar el asunto a fondo. Ellos estaban determinados a destruirlo si lo encontraban culpable o conspirando contra nosotros.

Con un nuevo peso en nuestros pechos, entramos al segundo cuarto de acertijo. Este era un poco más simple. Todo lo que teníamos que hacer era tirar de algunas palancas en el orden correcto. El problema era que, si nos equivocábamos, se activarían trampas a nuestro alrededor. Rufus estaba a cargo de averiguar la combinación, mientras nosotros lo defendíamos del ataque de las trampas. Nos permitíamos pararnos frente a ellas por que no estaban encantadas. Illsyore no era capaz de encantar trampas por lo que pudimos ver.

Afortunadamente, Rufus sabía lo que hacía, y encontró la combinación en sólo cuatro intentos. Con una sonrisa en nuestros labios, salimos del cuarto. El maze enloquecedor continuaba, y nosotros seguimos adelante.

Cuatro horas después, encontramos la entrada al siguiente cuarto. Illsyore hizo esta parte del piso de una manera que requería que termináramos los cuartos de acertijos si deseábamos encontrar la salida y queríamos avanzar en el calabozo. Era estresante, irritante, y maldiciones hacia el Dungeon Lord se mantenían fluyendo una tras otra.

Este cuarto lucía vacío al principio, pero cuando llegamos al centro, incontables diablillos se generaron alrededor de nosotros. Fuimos rápidos en actuar y derrotar la primera ola. Me adelanté y destruí los círculos de invocación uno tras otro. No se activó ninguna trampa en este cuarto, y fuimos capaces de seguir adelante después de que matamos al último diablillo.

El maze infinito continuó…

Por horas y horas viajamos a través de los infinitos, confusos y enloquecedores caminos del piso torturador de Illsyore. Las trampas, diablillos, y ratas ocasionales, bajaron nuestras Armaduras Mágicas y pusieron nuestros ánimos al límite. Angius incluso empezó a golpear las paredes de metal para quitarse el estrés.

En un punto, llegamos a lo que parecía la entrada a otro cuarto. Dudamos al principio, pero Rufus fue quien se puso frente a nosotros y abrió las puertas. Lo que encontramos ahí fue otra trampa, pero escondida de otra manera. Una infinidad de ratas fluían hacia afuera y brincaban sobre Rufus.

“¿Ratas?” Pregunté mientras salté hacia atrás.

“¡Ratas! ¡RATAS! ¡QUÍTENMELAS!” Gritó Rufus mientras luchaba con ella.

“¡Mátenlas!” Gritó Angius.

Rufus canto el hechizo para [Bola de Fuego] y lo apuntó hacia las ratas, pero justo cuando estaba a punto de soltarlo, dos de ellas saltaron hacia él y mordieron su nariz. El hechizo fallo y le dio a Angius en vez de al cuarto lleno de ratas.

“¡Ugh!” El guerrero gruñó.

Su Armadura Mágica cedió por un momento, y el fuego quemó sus cejas. Él puso de nuevo su armadura para que el fuego no se extendiera, pero al daño ya estaba hecho. Por lo menos, no tenía los ojos abiertos cuando las llamas lo golpearon, de lo contrario, se habría quedado ciego.

“¡Argh! ¡Esto quema!” Se quejó mientras aplastaba una rata y frotaba su frente ahumada.

“¡QUITENMELAS!” Gritaba Rufus mientras corría lejos de nosotros.

“¡Detente!” Grité.

Las ratas seguían a su presa, pero yo sabía que no podía correr tras él.

“¡Vayan tras él, yo destruiré los círculos de invocación!” Grité a los otros dos.

Tuberculus lanzó unas pocas [Lanzas de Hielo], matando unas pocas ratas y después fue tras Rufus. Angius lo siguió mientras yo saltaba dentro del cuarto.

“¡Estúpidas ratas!” Grité mientras atacaba el piso con mi puño, rompiendo el granito y agrietando los círculos. Tres de ellas fueron terminadas de un golpe, pero cuatro saltaron hacia mí. Rodé a un lado y luego aplasté la cuarta. Salté de nuevo y aplasté dos más, otras cinco. Las ratas no dudaron y continuaron atacándome, dejaron de ir por los de más y me hicieron su objetivo principal. Eso no importaba, ¡iba a matarlas a todas ellas!

Una vez que me encargué del último círculo, ataqué a las ratas, y sólo después de eso fui tras mis amigos. Encontré a Tuberculus gimiendo por una terrible quemadura en su cara. Aparentemente, Rufus le dio desde un punto ciego con una bola de fuego y le chamuscó la barba, el bigote, y las cejas. El pobre bastardo incluso se las arregló para caer en una trampa de fuego y lograr que su cabeza también se quemara. Era algo gracioso mirarlo, pero no era algo para reírse. Lo levanté y seguí el rastro de ratas muertas.

Rufus estaba en uno de los pequeños cuartos donde se invocaban diablillos el cual ya habíamos despejado antes. Él estaba golpeando unas cuantas ratas con sus manos desnudas, pero su Armadura Mágica se había ido. Si él pisara una trampa, estaría acabado. Angius lo respaldaba, peleando con otras diez ratas.

“¿Nanya? Tienes un suave… ¡UGYA!” Dijo Tuberculus, pero no tuvo tiempo para terminar sus palabras. Por haberme manoseado el trasero con sus manos, enfrié su rostro estrellándolo contra la fría pared de metal.

Dejando al pervertido vejestorio ahí, me uní a la batalla. Sus manos y ropas estaban manchadas por la sangre que derramaban. A diferencia de ellos, yo estaba limpia porque había enfocado más Energía Mágica en mi Armadura Mágica mientras viajábamos por el maze. ¿Quizá ellos se olvidaron de la suya?

“¡Esto es imposible! ¡Es una locura!” Gritó Angius mientras miraba a los alrededores.

“¡No! ¡Este es el calabozo de Illsyore! Pero, de hecho, esto no es algo que verías en el segundo piso de uno normal… Si los estudiantes hubieran entrado en nuestro lugar…” Agité mi cabeza y me negué a pensar acerca de lo que podría haber pasado. “¡Debemos seguir adelante! La salida no puede estar lejos.” Dije.

“Ya no me importa, Nanya, ¡destruiré a este Dungeon Lord! ¡Él lo hizo a propósito! ¡Estoy seguro de eso!” Él me apuntó con su espada manchada de sangre. Estaba furioso.

“Cálmate… nosotros aun…” Me detuve y parpadeé sorprendida.

Algo faltaba. El sentimiento era uno que yo conocía muy bien… Illsyore había usado Colly Tos otra vez. Mi ira rebosaba. Incluso si había sido accidental, incluso si había sido un malentendido, incluso si él no quería hacerlo, por haberme dejado sin bragas en este calabozo… Una vez que estemos fuera, estaba decidido: ¡Illsyore estaba muerto!

PARTE 3

[Unos minutos antes de que Nanya perdiera sus bragas.]

[Punto de vista de Shanteya]

“¿Shanteya? ¿Ya terminamos con el ala derecha?” Preguntó mi Maestro mientras miraba la lista que hice con todas las cosas que habían destruido los estudiantes.

“¡Sí, Maestro!” Respondí con una sonrisa.

“¡Eso es todo entonces! Hm, ¿me pregunto qué debería hacer ahora?” Él se preguntó.

“Lo que mi Maestro deseé.” Dije.

“Eso me costaría la vida…” Él dijo, y yo incliné un poco mi cabeza a la derecha.

Otra vez, no pude entender a lo que el maestro se refería. Había muchas veces en las cuales las palabras del maestro eran un poco confusas, especialmente cuando usaba palabras raras.

“¡Creo que subiré de nivel Colly Tos!” Dijo y algo apareció sobre él. “Ah, mierda… ¡Nanya va a matarme!”

Cuando miré el objeto, eran unas bragas rosas con pequeños volantes en las orillas. Salté y las tomé. De hecho, estas pertenecían a la maestra Nanya, pero encontraba difícil de creer que este hechizo con un efecto al azar tuviera tal precisión milimétrica en ella.

“No se preocupe maestro, yo me haré cargo de ellas y limpiaré su nombre.” Le dije con una respetuosa reverencia.

Mucha gente en la academia me ha preguntado estos días pasados el por qué yo era tan servil y respetuosa hacia un Dungeon Lord, especialmente los maestros, pero para mí, la cuestión era, ¿como alguien no lo sería después de haber sido sanada, curada, y salvada, todo al mismo tiempo sin siquiera pedir una moneda de cobre a cambio? Mi maestro incluso quería liberarme en el mismo instante que terminó de sanarme, pero fui yo la que no quise ser liberada por él. Con un amable y gentil maestro como él, ¿Cómo podría incluso pensar acerca de abandonarlo? Por supuesto, el hecho de que yo estaba durmiendo con mi Maestro aún era nuestro pequeño secreto.

“¿De verdad? ¡Eso sería grandioso!” Él dijo con una voz alegre.

Sonreí gentilmente y regresé a barrer el piso. Mientras tanto, mi Maestro empezó a subir su hechizo al siguiente nivel. Era algo sorprendente que el pudiera hacer esto con cualquiera de sus skills sin haber sido entrenado por algún maestro de ese respectivo skill. Para los demás, ese era el camino que tenían que tomar.

¿Quizá es algo específico de la especie Dungeon Lord? Me preguntaba.

“¡Hecho! ¡Ahora tengo [Invocar una pieza seleccionada del Equipamiento que Actualmente Viste un Aventurero Seleccionado]!” Él anunció.

“¡Felicidades, Maestro!” Dije.

“Lo intentaré una vez.” Dijo.

“Maestro, por favor no invoque las prendas de la maestra Nanya. Ella está en medio de un calabozo en este momento.” Le advertí.

Sería muy malo si él accidentalmente invocaba su armadura, especialmente desde que ella no tenía nada que cubriera su trasero.

“¡Nah! ¡Tú serás mi objetivo!” Él dijo.

Me sonrojé.

“¿Yo, Maestro? Si usted lo desea.” Dije y permanecí frente a él.

Él se concentró por un momento y luego gritó “¡Colly Tos!”

Lo que se desvaneció no fueron mis bragas o ropas, sino que las bragas de Nanya que tenía en mi bolsillo. El pedazo de tela rosado apareció entre nosotros y caía suavemente al suelo.

“¿Maestro?” Pregunté con una sonrisa forzada. Estaba un poco molesta de que no tomara algo mío.

“¡Te juro que estaba apuntando por tu delantal! Este estúpido hechizo debe estar roto…” Él se quejó.

“Ciertamente es algo que está fuera de lo que podríamos llamar sentido común.” Le dije mientras levantaba las bragas rosas del piso.

“Bueno, esto pudo haber sido peor.” Él dijo.

“¿Cómo?” Pregunté levantando una ceja.

“Pude haber invocado los calzoncillos de Tuberculus… Ugh, ¡eso sería simplemente repugnante!” Sonó como si él realmente estuviera preocupado de que algo como eso pasara.

“Conociéndole, Maestro, usted primero desnudaría a todas las lindas chicas dentro el territorio de su calabozo antes de que su hechizo incluso tocara a un hombre, o simplemente este se negaría a ser lanzado.” Le dije.

“¡De hecho! ¡Este hechizo es más pervertido de lo que yo soy!” Él declaró.

Suspiré y regresé a trapear el piso.

“Hablando de eso, ¿Sabes lo que es esta cosa? Lo encontré el otro día en el piso. Creo que alguno de los estudiantes lo tiró.” Él me dijo.

“¿Qué cosa, Maestro?” Pregunté mientras me giraba y miraba de lo que hablaba.

Con la ayuda de su [Telekinezy], él estaba sosteniendo una pequeña botella con un poco de líquido café en el fondo. Lo reconocí inmediatamente como la misma cosa que Nanya usó durante aquella noche.

“Eso… eso es una poción, maestro.” Dije mientras tragaba saliva.

Normalmente, yo le habría dicho toda la verdad, pero mientras él no me preguntara por detalles, no había necesidad de preocuparme de que el tatuaje de esclava alrededor de mi cuello trabajara contra mí.

“Hm, ¿una poción? Debe ser de la clase de Zertan. ¿Cómo puedo saber para qué sirve?” Él preguntó.

“Puede saberlo preguntándole a Zertan, pero a menos que usted sea una alquimista o herborista, es muy dudoso que usted sea capaz de averiguarlo sin probarlo en usted mismo o en alguien más.” Le dije, y era verdad.

“Hm… Me pregunto…” Dijo y luego miré que mi maestro movía la botella hacia su cuerpo de cristal.

“¿Maestro?” Pregunté.

“Una gota no va a doler, ¿cierto?” Él dijo y luego miré una gota que caía sobre él.

Parpadeé sorprendida y por un momento, nada pasó.

“¿M-Maestro?” Pregunté.

“¿Huh? ¿Shanteya? ¿Cuando llegaste aquí?” Él me preguntó. “¿Qué es esto? ¿Quizá algo de Zertan? Meh, a la basura con esto.” Él dijo y arrojó la botella con las gotas restantes en la canasta que generalmente usamos para recoger el polvo y la suciedad.

Probablemente sea por qué él uso sólo una gota de la poción, pero mi Maestro no podía recordar lo que había sucedido en las pasadas tres horas y no me preguntó nada tampoco. Decidí guardar silencio con respecto a ese asunto, pero le mencione al ‘azar’ acerca de lo que no debe hacer cuándo encuentre una poción desconocida. Él tuvo suerte de que no era veneno…

[De regreso al calabozo de Illsyore]

[Punto de vista de Nanya]

Nos alejamos de la escena de la masacre y levantamos un campamento en uno de los callejones sin salida del maze. El cuarto estaba lleno con sangre y restos de monstruos.

Yo no dormí, y Angius tampoco.

Rufus murmuraba algo en sus sueños de vez en cuando, y yo apliqué algunos ungüentos en las quemaduras de Tuberculus. Una vez que se despierte, él podrá sanarse a sí mismo. Creo que Zertan tiene un tipo de poción que restaura el cabello.

“El Dungeon Lord es un monstruo…” Dijo Angius en un momento.

“Un pervertido tal vez, pero… en realidad aun no lo sabemos. Él dijo que esto sería fácil. Sólo piensa en esto un momento, Angius, ¿qué tal si él no sabe lo que significa fácil?” Le pregunté, aunque, no tenía idea de por qué me ponía de su lado, sobre todo después del que él me Colly Toseo. ¡Debería dejar al estúpido Dungeon Lord pudrirse en una zanja en algún lugar!

Dejé salir un suspiro e intenté pensar en algo más. Nuestra situación actual era un poco deprimente, pero ya habíamos pasado lo peor. Este calabozo sólo nos tomó un poco por sorpresa. Nos habíamos acostumbrados a nuestras vidas pacíficas y olvidamos nuestros tiempos como aventureros incluso si fue sólo un momento. Como resultado, conseguimos entregarnos a nosotros mismos en bandejas de plata. No me atrevía a imaginar lo que pasaría si cualquiera de las trampas que habíamos pasado estuvieran encantadas.

Después de que Rufus y Tuberculus se despertaron, tuvimos un pequeño desayuno y nos dirigimos hacia afuera, esperando poder llegar al final en las siguientes horas. No queríamos pensar en la posibilidad de que estuviéramos sólo en la primer cuarta parte del calabozo. Sería una pesadilla si esto resultara así.

Al final, llegamos al cuarto de un mini jefe. Era otro Minotauro, pero para nuestra sorpresa, este era incluso más poderoso que el que habíamos encontrado un piso sobre nosotros. En realidad, la diferencia era más bien ridícula. Este tipo de jefes no deberían estar en el segundo piso, sino que en el 30 o más abajo. Le derrotamos fácilmente, pero no podía entender cómo era posible tal variación en la dificultad con en sólo dos pisos. Esto sólo me hacía preguntarme qué tipo de calabozo Illsyore podría construir si lo dejáramos alcanzar el nivel 100. ¿Sería un grupo de Supremos capaz de pasar incluso del piso 20 o 50?

Esa era una pregunta difícil, pero había algo más que encontramos en ese cuarto de mini jefe que hizo que Angius golpeara la pared y que Rufus hablara con su sombra. Detrás del Minotauro inconsciente se encontraba una palanca.

“¡¿ME ESTÁS TOMANDO EL PELO?!” Gritó Angius. “¡¿Él quiere que encontremos otra palanca en ESTE maze?!” Él gritó.

“Cálmate, no sabemos si eso es verdad o no. Quizá la puerta se abrirá en algún otro lugar.” Dije, pero temía que estuviera diciendo la verdad.

Juzgando por como este piso se encontraba estructurado hasta el momento, parecía que Illsyore intentaba torturar mentalmente a sus víctimas. Este ya estaba empezando a tomar efecto en los tres humanos, pero conmigo era una historia diferente. Me mantuve al margen y no bajé mi guardia nunca desde que entré a este calabozo. Mi madre me dijo una vez que sólo los tontos se aventuran dentro de un calabozo sin estar preparados.

*Suspiro*… Quizá debí haberla escuchado… Pensé mientras caminaba y tiré de la palanca. No se activó ninguna trampa, y no escuchamos que se deslizara ninguna pared.

Miré a mi alrededor por unos segundos más y luego les dije a ellos, “Sigamos.”

Dejamos el cuarto y seguimos buscando por las otras palancas. Ya que no teníamos más paciencia, aumentamos la velocidad a la que caminábamos un poco. Ahora, estábamos corriendo a través del maze e ignorando la mayoría de las trampas débiles. Sólo necesitábamos cuidarnos de las trampas de espinas.

Dos horas después, tomamos un descanso para recuperar nuestro aliento y nuestra Energía Mágica. Fue entonces que algo extraño pasó. Tuberculus miró a un pequeño diablillo, y él estaba a punto de atacarlo, pero Angius lo detuvo.

“Déjame ver si lo puedo domar.” Dijo el hombre con una sonrisa.

Levanté una ceja y miré al hombre mientras el empezaba con su canto. En mi mente, la siguiente ecuación estaba siendo procesada: Illsyore*(Pervérticus estúpidicus)+diablillo+(Hechizo de Angius)=?

Tengo un mal presentimiento con respecto a eso… Pensé y miré la escena.

Cuando el guerrero terminó de lanzar el hechizo, él apuntó hacia el diablillo y esperó a que funcionara. Por unos segundos, parecía que no había funcionado, pero de repente, el diablillo se lanzó hacia Angius.

“¡Agugagaga!” Él gritó con su lengua de fuera.

“¡Te ordeno que te detengas!” Gritó Angius.

El esperaba que el pequeño diablillo se detuviera y se inclinara hacia él, pero en vez de eso… bueno…

“¿Angius? ¿Ese diablillo se está tirando a tu bota?” Pregunté.

El hombre estaba simplemente sorprendido por el comportamiento extraño de la pequeña cosa. No queriendo admitir que había fallado tan miserablemente.

“No entiendo… ¿Qué le está pasando?” Él preguntó mientras intentaba quitarse la pequeña cosa de encima.

“No lo sé, pero ustedes dos lucen como una linda pareja.” Sonreí, y él me miró.

“¡Esto no es una broma!” Él declaró.

Me encogí de hombros. Fue bastante divertido para mí. Sin embargo, los otros no estaban prestando atención.

“¡Suéltame!” Él gritó y pateo al diablillo lejos, pero el regreso a seguir tirándose a su bota.

Molesto, él se quitó la bota y la tiró al otro lado del corredor.

“¡Mía! ¡Mía, Mía!” Gritó el diablillo mientras corría hacia la bota.

El bicho la tomó y huyo de nuestra vista. No pude evitarlo y dejé salir una ruidosa carcajada.

“Mi… Mi bota…” Dijo Angius cuando se dio cuenta de lo que acababa de hacer.

“¡No te preocupes, probablemente el hedor matará al diablillo pronto de todos modos!” Dije con una sonrisa mientras palmeaba su hombro.

“Ugh…” Él miró hacia abajo, hacía sus dedos de los pies. Él estaba descalzo ahora.

Continuamos nuestro viaje a través del maze de Illsyore. Sin embargo, no teníamos ni idea de que este era tan sólo el primero de tres mini jefes con los que tendríamos que pelear antes de llegar al jefe final.

El maze parecía infinito, los reflejos ondulantes de las paredes nos engañaron incontables veces. Rufus empezó a ver enemigos con cada paso que daba. Incluso disparó unas cuantas bolas de fuego hacia mí y Angius, pero nosotros las esquivamos espléndidamente. Tuberculus permaneció quieto casi todo el tiempo. Él todavía estaba cuerdo, pero un poco adolorido. Él se sanó a sí mismo, así que él no estaba en ningún peligro inmediato.

Desafortunadamente, Illsyore perdía nuestra aprobación con cada paso que tomábamos mientras nos introducíamos a lo profundo de este maze infernal. Ellos realmente creían que él trataba de matarnos. Su prueba principal era el hecho de que él había dicho que este era un calabozo fácil. De hecho, no podía negarlo… él debió habernos dicho la verdad, ¿pero qué tal si… ¿qué tal si él realmente no sabe la diferencia entre fácil y alocado?

Horas después, terminamos con el último mini jefe. Tiré de la palanca detrás de él, pero nada pasó.

“¿Qué-qué?” Dijo Angius.

“No puede ser… ¿hay más?” Preguntó Tuberculus mientras caía sobre sus rodillas.

“¡ARGH!” Gritó Angius mientras levantaba su espada y usaba sus habilidades de corte en las paredes del cuarto.

El piso tembló por sus golpes. Él estaba enfurecido.

“¡Lo MATARÉ!” ¡Lo DESTRUIRÉ!” Grito Angius.

“Espera…” Dije, pero no pude detenerlo.

El hombre entro al maze, cortando las paredes con su espada, sin importarle si la rompía o no. Estaba seguro de que una vez que su Energía Mágica se agotara el arma se destruiría en un billón de piezas. Si en ese momento, el caía en una trampa, él podría terminar muerto.

“¡Tch!” Chasqueando mi lengua, corrí hacia él.

Él era rápido, pero no tanto como yo.

“¡DETENTE!” Le grité.

“¡AARGH!” Él gritó mientras golpeaba las paredes.

Uno de los diablillos perdidos apareció ante él, pero no tuvo la oportunidad de atacarlo. Tan pronto como Angius lo miró, él lo aplastó como un insecto. La roja sangre del diablillo tocó su armadura y su piel, mostrando así que su Armadura Mágica se había desvanecido. Tenía que apurarme.

“¡DETÉN ESTO!” Grité y luego le golpeé en la nuca.

Lo noqueé instantáneamente.

El cayó al suelo.

“Idiota…” Dije mientras cogía aliento.

Echándolo sobre mi hombro, regresé para tomar a los otros dos. La entrada recién abierta probablemente estaba lejos de allí. Sólo pedí que esa no fuera una cerradura de combinación, lo que significaba que tendría que correr entre los tres cuartos de jefe para encontrar cuales eran las palancas que tenían que estar arriba y cuales abajo. Sería una verdadera pesadilla tener que ir de una a otra de esa manera. La mayoría de los monstruos habían sido asesinados por nosotros, pero estas paredes estaban hechas de manera que hacían las cosas extremadamente confusas. El maze era tan grande y con tantos giros y vueltas, esto era una pesadilla.

PARTE 4

Tuberculus y Rufus no estaban de humor para seguir, pero los arrastré conmigo. No podíamos descansar ahora. Gracias al alboroto de Angius, había un montón de paredes que habían caído. Decidí usarlas y me dirigí a la parte norte del laberinto. Si buscaba en cada sección de esta manera, había una oportunidad de que encontrara esa puerta escondida. Así fue como busqué por los otros cuartos.

Ni siquiera una hora más tarde, me topé con ellas. Miré un par de escaleras que iban hacia arriba.

“¡Finalmente!” Me dije.

Con una sonrisa en mis labios, me dirigí hacia allí junto con Tuberculus y Rufus. Estábamos felices de finalmente haber encontrado la salida. Estaba esperando ver el cielo, la hierba, los árboles, pero lo que encontré fue algo diferente…

“¿Qué es esto? Illsyore… no lo hiciste, ¿o sí?” Dije mientras miraba el nuevo maze frente a nosotros.

No lo podía creer. Teníamos OTRO maze frente a nosotros. Estaba aterrorizada.

¿Este lugar no tiene un final? ¿Cómo es que él pudo construir algo así? ¿Cómo es que él puede pensar que los estudiantes podrían pasar por esta pesadilla? Pensé mientras caía sobre mis rodillas.

“Esto es todo… él realmente trata de matarnos.” Dijo Tuberculus.

No había manera de negarlo. Todo apuntaba en esa dirección.

“¡Hisss!”

“¿Qué fue eso?” Pregunté.

Siguiendo adelante, incontables serpientes se apresuraban hacia nosotros. Tragué saliva y me levanté. Incluso yo me estaba enojando.

Si liberaba mi poder… Si lo hiciera… Pensé mientras miraba a la cinta llena de suciedad en mi cola.

“Lo mataré… Lo destruiré…” Pensé mientras me lanzaba sobre ellas y las golpeaba contra el suelo.

Mis amigos estaban actualmente en peligro con sus Armaduras Mágicas muy débiles. No podía dejar que ni una sola de estas serpientes se les acercara. Las golpeé rápidamente y las jalé hacia mí hasta que cada una de ellas estuvo muerta. Dudaba de que Illsyore empezara a usar animales salvajes en este maze, así que empecé a buscar por los círculos de generación. Después de destruirlos, regresé a la entrada.

Las paredes aquí no iban en línea recta y luego cortaban en una esquina aguda como los otros. Era un nuevo tipo de maze que nunca había visto antes, ondulando y dejando que las paredes se deslizaran como una serpiente sobre el suelo. Afortunadamente, este era mucho más pequeño, y no me encontré con ningún jefe, sólo diablillos y serpientes.

Una vez que llegamos al final, saltamos a través de otro agujero y caímos sobre un pequeño estanque. Angius se fue directo al fondo, pero el agua fría los despertó a todos, y nadamos hacia la superficie.

“¿Dónde… ¿Dónde estamos?” Preguntó Tuberculus tosiendo después de que se arrastrara fuera del agua.

“El cuarto del jefe final…” Dije mientras veía el gran cuarto y al gran Minotauro frente a nosotros.

Este era de tres metros de altura, cubierto en pelaje negro, ojos rojos, y blandiendo un hacha gigante. Este no era un jefe para un segundo piso, este era uno para el piso 30 o superior. Yo estaba segura de eso porque una vez peleé contra uno.

Illsyore sólo rompía el sentido común de los dungeons… ¡De nuevo!Pensé mientras miraba esa monstruosidad.

“¡GRAARGH!” La bestia gruño y luego golpeó el suelo con sus pezuñas.

El suelo tembló, anunciando el principio de la batalla final.

“¡Sepárense!” Grité.

Rufus, Angius, y Tuberculus lo hicieron. Aunque ellos acaban de despertar de su trance, no estaban tan fuera de ellos. La batalla empezó, y yo era la vanguardia. Algo como este jefe no era un verdadero problema para mí. Tan pronto como dejé el suelo, lo golpeé una vez y lo mandé hacia una pared cercana. Los otros no se unieron y en su lugar se centraron en recuperar su Armadura Mágica.

Después de que la bestia se levantara, esta corrió al centro, ignorándonos, pero estaba segura de que estaba sonriendo.

“¡Es una trampa!” Grité.

Todos levantamos nuestra Armadura Mágica y nos preparamos para el ataque. Unas escotillas se abrieron sobre nosotros, y nos preparamos para defendernos contra ataques de flechas, pero en vez de eso, nueve haces de luz salieron disparadas y se movían a través del piso. Giré hacia un lado y salté para esquivar uno de ellos. No quería que este me tocara, pero Tuberculus fue golpeado por uno. Este bajo su Armadura Mágica a una velocidad increíble y lo forzó a esquivar. Cuando su armadura se hizo añicos, este incendio su túnica, pero afortunadamente no su piel. Lo mismo le pasó a Angius, y sólo Rufus logró esquivar antes de que lo golpeara.

Chasqueé mi lengua y golpeé el piso con mi puño. Una baldosa salió de su lugar. La levanté y la lancé hacia uno de los haces de luz. Algo se rompió o fue golpeado, juzgando por el sonido, pero ya no hubo haces de luz saliendo de él.

“¡Nanya! ¡Detrás de ti!” Gritó Tuberculus.

Era demasiado tarde, el Minotauro tomó ventaja del momento y se lanzó hacia mí. Fui golpeada con su hacha y me mandó a volar contra la pared. Una parte de mi Armadura Mágica se cayó, y caí sobre dos de los haces de luz. Estos bajaron mi armadura incluso más, pero rodé lejos antes de que esta desapareciera por completo. Mis prendas estaban echando un poco de humo por uno o dos lugares, pero nada peligroso aún.

“Que cuarto tan…” Dijo Angius esquivando otro haz de luz.

Me levanté y empecé a lanzar pedazos del piso hacia las escotillas. El Minotauro me miró y se abalanzó sobre mí de nuevo. Lo detuve con sólo una mano y le pateé en las costillas. Tomando lo por uno de sus cuernos, lo lancé sobre mi hombro y lo envié volando hacia la pared. Dos de eso haces de luz lograron golpearme por detrás en ese momento, y me llegó el olor a tela quemada. Esquivé y luego agrieté el suelo de nuevo. Usando los pedazos, los tiré a las escotillas y rompí cualquier cosa que disparara contra nosotros. El jefe quedo noqueado por mi último golpe, así que todo lo que tenía que hacer era destruir esas cosas.

Cuando esto finalmente se acabó, dejamos salir un suspiro de alivio. No podía creer que habíamos pasado por esta pelea tan sólo en el segundo piso de un calabozo. Si les dijera a todos en el gremio acerca de esto, ellos se reirían de mí y dirían que lo había inventado todo. Nadie nos creería si les dijéramos que tipos de peligros había en este calabozo.

En ese momento, sólo una cosa pasó por mi mente. Si hubiéramos tomado este calabozo de una manera seria y nos hubiéramos preparado de antemano, o al menos haber entrado con él, entonces no hubiéramos pasado por tantos problemas… ¿Ara? ¿No se había ofrecido él a ser nuestro guía? Si él quisiera matarnos, entonces… entonces, ¿por qué se ofreció a guiarnos? La revelación me golpeó duro. El idiota realmente no sabe lo que es un calabozo fácil, ¿huh? Empecé a carcajearme.

Era un poco vergonzoso para mí el pensar que en los pasados dos días estaba empezando a pensar en destruir a Illsy. El acababa de nacer, por supuesto que no tiene idea de que es qué. Con tanta Energía Mágica de sobra incluso yo no hubiera malgastado mi tiempo con pequeños pisos llenos de vida salvaje.

“¡Una salida! ¡Miren!” Gritó Tuberculus.

“¡Finalmente! ¡Estamos fuera! ¡Dense prisa! ¡Debemos ir y destruir ese núcleo antes de que ataque a la escuela o intente ir por nuestras vidas de nuevo!” Gritó Angius.

¿Qué? Espera un minuto… Pensé cuando miré que los idiotas corrían hacia las escaleras.

Corrí tras ellos. Las escaleras primero iban hacia abajo, pero entonces subían un largo camino.

Justo ahí, en la salida del cuarto del jefe, enseguida de una pared estaba un mensaje escrito sobre una placa de granito.

Gracias por probar mi calabozo. Me disculpo si fue demasiado fácil para ustedes, ¡Intentaré mejorar para los siguientes pisos! Y si no es bueno, déjenme saber cómo hacer uno, así no será peligroso para los estudiantes. Illsyore.

Después de leer esto, parpadeé sorprendida. Todo este tiempo, ¿el Dungeon Lord pensó que este era fácil y que estaríamos decepcionados con él? ¿Y ahora esos idiotas estaban intentando matarlo?

Chasqueé mi lengua y corrí tras ellos. No los dejaría tocar a Illsy.

¡No bajo mis narices! Si él realmente tratara de asesinarnos, entonces, ¿dónde estaba la niebla negra? ¡¿Dónde está el intento asesino?! Grité en mi mente mientras me daba cuenta de la prueba más importante que nos faltaba.

Cada vez que un dungeon se enojaba, encolerizaba, o deseaba matar a alguien, una niebla negra se levantaba en el territorio de este dungeon para limitar la visión de los aventureros. Entre más fuerte era, más poderosas serían las trampas y los monstruos ahí. Nosotros lo habíamos visto una infinidad de veces en otros calabozos, pero no se podía encontrar en ningún lugar en el caso de Illsy. Era sorprendente que ni uno de nosotros lo hubiera notada hasta entonces. ¿Quizá nos habíamos acostumbrado demasiado a vivir dentro del territorio de un Dungeon Lord que no era agresivo?

“¡Idiotas! ¡Dije que se detuvieran!” Grité y luego golpeé a Angius en la nuca mandándolo a que se estrellara contra las escaleras. Golpeé a Tuberculus en el estómago y abofeteé a Rufus contra la pared. Todos fueron noqueados.

“¡Huff! ¡Huff! ¡Huff!” Respirando con dificultad, los levanté y subí por las escaleras.

Les explicaría todo una vez que recibieran tratamiento médico y despertaran. Una vez que este trío de idiotas se calmara y relajara, estaba segura de que escucharían. En caso de que no lo hicieran, entonces siempre podían ser mis sacos de boxeo hasta que lo hicieran.

Luz… por fin estamos fuera… Pensé.

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