Capitulo 31

Leer Sin Conexión:

I was reincarnated as a Magic Academy!

Capítulo 31: ¡Haré como me plazca porque soy un ‘Como un Dios’!

Parte 1

[Punto de vista de Ayuseya]

La voz de Illsy era muy débil. Él intentaba tan duro como podía sobrevivir a las envestidas furiosas de Dankyun, empujándose sobre sus límites hasta el punto de quebrantarse y desmayarse.+

En toda mi vida, nunca había visto a otro hombre que se esforzara tanto por mí, pero el ver su dolor, el verlo sufrir de esa manera, hacía que mi corazón se sintiera como estrangulado por dolorosas agujas.

¿Cómo podría dejarte sufrir de esta manera, Illsy? Dije, pero él no me respondió.

Me mantuve rogándole que me liberara. Esta era la única manera de ganar contra un monstruo como él, o mejor dicho… hacer que se marchara. Dankyun era un loco, un monstruo con un poder irrazonable. Nadie podía ganar contra él.

Lágrimas rodaron por mis mejillas sin siquiera darme cuenta. Estas eran lágrimas de miedo, por lo que pudiera pasar con el gentil Dungeon Lord que me ayudó cuando la mayoría ya habría huido. Mi corazón plañía al verlo sufrir, porque lo veía sufrir cuando no tenía razón para hacerlo… O quizá… quizá yo no veía sus razones.

Illsy, es la única manera de detener a este loco. ¡Por favor! Ya hiciste lo suficiente. Diste lo mejor de ti, pero esto… Le dije y sacudí mi cabeza. No quiero que mueras por mi causa, Illsy… No quiero eso. No quiero ver a Dankyun matar a mi… Me detuve. De nuevo, ¿qué era Illsy para mí? ¿Un guardián? ¿Un ayudante? ¿Un sirviente? ¿Un amigo? ¿O más? La respuesta a esta pregunta fue susurrada por mi corazón, y estas fueron palabras que nunca creí decir hacia un dungeon. Illsy, no quiero ver a Dankyun matar al que algún día yo podría… Algún día podría llegar a amar. Miré hacia arriba a donde él se encontraba, y fue ahí cuando escuché sus palabras finales.

Ayuseya… Te libero…

Fue una voz tan débil la que susurró esas palabras que casi y no las escuchaba.

Mi cuerpo fue envuelto en una luz brillante, y cerré mis ojos. Lo siguiente que sentí fue una punzada en mi mejilla izquierda y la atracción del suelo bajo mis pies. Estaba de vuelta en el mundo exterior.

“¿Ayuseya?” Preguntó Dankyun confundido.

Abriendo mis ojos, miré la afilada hoja de su espada negra. Las brillantes runas rojas la cubrían y propagaba un aura maliciosa a su alrededor. Lo que sentí en mi mejilla fue el corte de su arma. Afortunadamente, Dankyun tenía suficiente control sobre esta y detuvo su mano antes de que pudiera cortarme la cabeza.

Incluso aunque yo sangraba, lo miré a los ojos. Aún había lágrimas en los míos.

“¿Qué es esto?” Preguntó y retiró su espada. “¡Dungeon Lord! ¡Respóndeme!” Él gritó, pero no llegó respuesta de Illsy.

Mirando hacia atrás, miré al cristal verde que sólo flotaba, sin ni una sola respuesta viniendo de este. Illsy probablemente dormía, cansado de gastar tanta Energía Mágica. Él peleó valientemente, y para un dungeon tan joven, era una gran hazaña herir a un draconiano Rango Supremo como Dankyun.

Si puedo comprarle tiempo suficiente, se volverá más fuerte que él…Pensé mientras tocaba su plana superficie de cristal. Abrí mi boca para hablar, pero recordé que Dankyun no sabía que podía hablar de nuevo. Por ahora, esto debe permanecer como un secreto. Tengo que hacerle que creer que él aún tiene ese poder sobre mí… Apreté mi puño y volteé a mirarlo.

“¡¿Por qué no respondes?!” Él dijo y levantó su espada, pero me paré entre ellos.

“¿Qué pretendes?” Frunció el ceño.

Sacudí mi cabeza y después pretendí escribir algo en mi palma, para dejarle saber que no tenía mi pizarra negra conmigo.

“¿Qué es lo que tratas de decirme, mujer?” Él preguntó fríamente.

La manera en que él habló me dejó claro que tan bajo me veía con sus ojos, pero no dejé que eso me afectara. Hice el signo de nuevo, esperando que él entendiera.

“Quieres decir algo, ¿pero necesitas algo donde escribir?” Preguntó levantando una ceja.

Asentí.

“Bien. ¡Aquí!” Dijo, y sacó un cristal de almacenamiento.

Este lucía como un pequeño pendiente de cuarzo, pero era uno de los mejores, de los que podían guardar una cantidad impresionante de cosas dentro. Los aventureros de rango alto y los comandantes militares los encontraban indispensables para sus misiones.

De su interior, él sacó una pequeña pizarra negra y algunos pedazos de tiza, similares a las mías. Él me las dio, pero mantuvo su espada apuntando al cristal detrás de mí.

‘El Dungeon Lord está dormido. No le queda magia. Yo le pedí que me ayudara.’ Escribí rápidamente.

“¿Qué? ¿Entonces esa es la razón por la que ya no me contestó? Espera, pero ¿qué quieres decir con que le pediste ayuda?” Él me miró de reojo y me apuntó con la punta de su espada hacia mi cuello.

‘Tenía miedo de ti. No quería estar contigo.’ Escribí.

“¿Hm? No creo que tengas de donde escoger, pequeña princesa. Si no te haces mía, tu cuerpo será ofrecido al ‘Baile’ dentro de un año, ¿o no? Necesitamos preservar el linaje, ¿o no?” Él sonrió hacia mí.

Un escalofrío recorrió mi espina, y mi cuerpo tembló un poco.

‘No quiero eso.’

“La otra opción soy yo. ¡Por lo menos, puedo garantizarte que nuestro hijo será fuerte y hermoso!” Él respondió con abundante confianza, pero el pensamiento de tener que dormir con este hombre me disgustaba.

‘¿No me lastimarás más?’ Pregunté, incluso aunque ya sabía la verdad.

“¡Por supuesto que no!” Mintió entre dientes.

‘Entonces seré tuya. Es sólo que le temo al dolor.’ Le mostré el mensaje y luego lo borré.

‘Todos aquí actuaron con respecto a mis órdenes. Por favor, perdónalos.’

“¿Así fue? Eso explicaría algunas cosas, en especial lo de esos estudiantes draconianos. Muy bien, dejaré de atacar, pero vendrás conmigo justo ahora. Tan pronto como lleguemos a Teslov, nos casaremos y yo.” Él se inclinó sobre una rodilla y tomó mi mano con la suya. “Te daré una noche que jamás olvidarás.” Besó el reverso de mi mano y me mostró una sonrisa malvada.

Un escalofrío de miedo y odio bajó por mi espina, pero me mantuve fuerte. No quería que Dankyun fuera mi primer hombre, pero por ahora no había de otra. Illsy tenía que sobrevivir…

Asentí con la cabeza y sonreí de regreso.

Mi corazón dolía tanto en ese momento. Era horrible. Detrás de mí estaba el Dungeon Lord que me trataba con amor y gentileza, y frente a mí estaba el monstruo que me alejaba de él.

¿Por qué fue tan difícil creer en Illsy? Si sólo hubiera dejado de pensar en cómo otros dungeons pensaban y actuaban… Si sólo hubiera dejado de compararlos… Pensé mientras me levantaba, ayudada por el hombre que me alejaría de Illsy.

“¡Oh! Si ellos actuaban bajo tus ordenes, ¿entonces este Dungeon Lord seguía las ordenes de Nanya o el director?”.

Parpadeé sorprendida. Illsy no siguió las ordenes de nadie, al menos no como Dankyun pensaba. Él sólo siguió sus sugerencias y pedidos. No creo haber escuchado que alguien le dijera: “Te ordeno” alguna vez. Era posible que yo no estuviera allí cuando eso pasó, pero estaba muy segura que él actuaba de manera independiente.

‘Tuberculus’ Escribí en la pizarra negra.

“Ya veo. Para asegurarnos de no llevarnos una sorpresa extraña en el camino, nos lo llevaremos también. Hm, ellos deberían estar bajo nosotros.” Dijo él y entonces miró hacia abajo.

Tomando mi mano, me llevó hacia el agujero en la pared. Tenía que asegurarme donde pisaba para esquivar los pedazos filosos de metal y cristales rotos que estaban esparcidos por todos lados. Después de que salimos del cuarto de Illsy, Dankyun se detuvo en medio del vestíbulo y pisó fuerte sobre el suelo. La fuerza aplicada causó que se formaran grietas y se formara un hoyo en el lugar. Tomó mi mano y saltó hacia abajo, llevándome con él. Casi gritaba, pero me detuve justo a tiempo.

“¿Qué pasa? ¿D-Dankyun?” Dijo Paladinus, quien apuntó su espada hacia nosotros.

“Dejen de pelear, encontré lo que buscaba, y dejaré este lugar pacíficamente. Sin embargo, si insisten en pelear conmigo. Los tomaré y acabaré con sus patéticas vidas.” Declaro sin la más mínima señal de arrepentimiento.

“¿Cómo podemos estar seguros de que no nos atacarás?” Preguntó con un tono de voz tembloroso.

“Aún están vivos, ¿o no?” Contestó con una ceja levantada.

Mientras tanto, miré tras ellos y noté a los otros estudiantes que me miraban con asombro. Por supuesto, nadie sabía dónde estaba, y ellos creían que había huido o me había escondido fuera de la academia. Ahora que estaba aquí, sus miradas cambiaron rápidamente de sorprendidas a acusadoras por el problema que traje sobre ellos.

Miré hacia abajo, avergonzada de eso, pero era cierto que no podía huir lejos. Dankyun vino a esta academia a causa mía. La responsable de deshacer su paz y tranquilidad fui yo. Yo traje la tormenta.

Paladinus alejó su espada y permitió que el ‘Supremo’ draconiano pasara. En el momento en que los soldados que intentaban entrar lo vieron, él anunció el mensaje a los otros, y la batalla en el exterior se detuvo.

Los estudiantes formaron un camino para nosotros, y caminamos a través de este, soportando el peso de todas las miradas de miedo y odio que nos lanzaban. De nosotros dos, Dankyun era el único que parecía disfrutar la conmoción que había causado.

“¿Qué significa esto?” Preguntó Tuberculus, quien dio un paso al frente.

“¿Eres el que está a cargo de esta academia y del Dungeon Lord que está subiendo las escaleras?” Él preguntó.

“…” El viejo director me miró y luego dijo; “Sí. Creo que ya había dejado eso en claro.”

“Sólo lo confirmaba. Estoy aquí para informarte que esta… visita pacífica ha llegado a su fin. Partiré junto a Ayuseya en este día. Vendrás con nosotros para poder llegar a salvo a la siguiente ciudad. ¿Me expliqué con claridad?” Dankyun preguntó.

“Sí…” Respondió Tuberculus apretando su bastón y bajando la mirada.

Era su completa derrota. Incluso si yo quisiera, él sabía que no podía ir contra las palabras de Dankyun.

“¡Muy bien! Dejaré que mis soldados sepan de esto también. Partiremos en una hora o algo así. ¡Oh! Y tu bosque está en llamas. Me desharía de estas si fuera tú. Y con respecto Nanya, ella está en una pila de basura cerca del dormitorio.” Él dijo como si no fuera importante, pero con eso, prácticamente declaró que, si alguien se atrevía a ir contra él, no saldrían ilesos.

“Entendemos…” Dijo Tuberculus.

“¡Bien!”

Con eso dicho, caminamos hacia la salida, la cual estaba bloqueada por montones de muebles. Dankyun no se preocupó en cavar su camino hacia afuera, el desenvainó su espada y caminó hacia la dirección del cuarto de al lado. Con cuatro rápidos y poderosos cortes, él cortó un gran hoyo en la pared y lo pateó a través de este. Nosotros también pasamos y fuimos saludados por sus soldados.

Al parecer algunos de ellos fueron heridos, pero no sufrieron ninguna pérdida significativa. Ellos aún eran un buen número por lo que podía ver, sin embargo, ninguno de ellos saludó o se inclinó ante mí, su princesa. Su lealtad era sólo para Dankyun, pero todo eso era de esperarse.

Tan pronto y como él les dio la orden, los soldados levantaron el campamento y prepararon los caballos. Ellos terminaron de empacar en cerca de una hora después de que él les ordenara aquello, tal y como dijo. Mientras tanto, permanecí al lado de Dankyun. Él no me apartó de su mirada incluso por un momento. Desde que todas mis cosas se encontraban dentro de Illsy, no tenía nada que empacar.

“Es hora de irse, Princesa Ayuseya.” Él declaró y me ofreció un asiento en su caballo.

Asentí con la cabeza y sonreí como una pequeña y buena esposa trofeo.

Espero que Nanya e Illsy estén bien… Pensé mientras miraba hacia atrás, a la academia.

“Tomaré estas. No las necesitarás por ahora.” Él me dijo y se llevó la pizarra negra.

De nuevo, sonreí y asentí, dejándolo hacer como quería.

El director se nos unió un poco después. Él empacó ligero, sólo lo suficiente para un viaje de ida y regreso de la ciudad. Dankyun lo puso entre sus comandantes, y partimos de esa manera, sin decir adiós o incluso mirar hacia atrás. La jornada iba a ser lenta. A un paso con el cual serían al menos ocho o incluso diez horas hasta llegar a ciudad Therion.

La mayoría del tiempo, intenté ignorar a todos alrededor. Ignorar sus presencias por que podía sentir los brazos de Dankyun rodeando mi cintura. Estos eran fuertes y me mantenían inmóvil, como temeroso de que corriera lejos de él a la primera oportunidad que se me presentara.

Esto me recordó de aquella noche con Illsy, cuando él me tomó en sus brazos. Sus brazos no eran fuertes, pero tampoco eran débiles. Illsy era gentil y no se preocupó de que yo huyera. Si yo hubiera creído que eso me haría sentir mejor, él me hubiera dejado hacerlo. Si hubiera querido alejarme, hubiera podido hacerlo.

Su beso fue tierno, sus labios tan gentiles… Illsy me acercó a él porque él confiaba en mí. Illsy era cariñoso y no forzaba su sonrisa… *Suspiro*.Cometí un error, ¿cierto? Pensé y luego miré las ramas sobre nosotros.

Cada paso que tomábamos nos llevaba cada vez más lejos del único hombre que no era falso conmigo, pero era demasiado tonta para reconocer su valía.

No… Yo le temía. Sacudí mi cabeza. Estaba asustada de lo honesto que era. ¿No es una tontería? Miré hacia abajo, a la mano de Dankyun alrededor de mi cintura. Era tan diferente a la de él, pero mi corazón claramente sabía cuál es la que deseaba.

Cerré mis ojos y dejé que mis pensamientos volaran de regreso al momento en que hablé con Illsy, a sus palabras, a sus caricias, a su mirada, a su gentil presencia. Hablando de eso, él nunca hizo que su niebla obscura apareciera hasta que Dankyun llegó aquí. Él era un dungeon que no quería asesinar.

Mi tonto esposo dungeon lord… Me dije a mí misma.

Esas simples palabras me hacían sonreír.

Esto me hacía preguntarme que pude haber ganado si no hubiera actuado tan necia. Hacía que me preguntara que hubiera pasado si Dankyun simplemente no existiera. Quizá ni siquiera hubiera conocido a Illsy.

Creo que es lo único por lo que puedo agradecer a Dankyun… Él me hizo huir de Teslov y así conocer a Illsy, pero ahora… Pensé acerca de mi futuro con este monstruo. Él iba a ser el primero en tocarme por la noche, junto a quien despertaría cada mañana, de quien serían los niños que llevaría en mi vientre.

Apreté mis puños firmemente contra mis riñones. No quería que ese fuera mi futuro. Lo odiaba…

Nos detuvimos después de tres horas para dejar que los caballos descansaran y comieran algo. Los comandantes de Dankyun le dieron a cada uno de ellos una poción de rendimiento diluida en agua y algo de heno. Mientras tanto, nos tomamos un momento para comer algo, pero no se me dio la misma comida que a los soldados. Recibí carne seca de conejo y algunas frutas.

Esta pequeña parada sólo duró por veinte minutos y después volvimos a los caballos. Nos movimos rápido porque Dankyun quería dejar el territorio de Illsy antes de que este despertara. Incluso si él lo hiciera, conmigo y Tuberculus como rehenes, él no los atacaría. Además, le dije que no lo hiciera hasta que se hiciera más fuerte.

Parte 2

Otras tres horas pasaron. Nada cambió, y nos encontrábamos casi a la salida del territorio de Illsy. Y ¿cómo es que lo sabía? Esto era algo extraño, pero simplemente lo sabía. Era el mismo sentimiento que uno tendría después de estar listo para partir de su hogar. No sabía que tanto nos tomaría para llegar a la salida, sólo sabía que cada vez estaba más cerca.

En un esfuerzo por intentar olvidar a Illsy y aceptar mi nueva vida, intenté cerrar mis ojos y dejar de pensar en él.

Recuerdos de él sonriendo, abrazándome, besándome, el momento de nuestro abrazo, todos estos volvían hacia mí con más obstinación cada vez que trataba de alejarlos. Pude aclarar mi mente por un momento, pero entonces pensé en él de nuevo y mi corazón estaba empezando a latir rápido y mi estómago se sentía algo revuelto. No podía sacar a Illsy de mi mente.

¿Él me maldijo? Pensé, pero entonces dejé salir un suspiro. Sabía que era. Sólo yo tenía la suerte de enamorarme de un hombre después de alejarme de él, pero creo… Creo que él es un hombre del que vale la pena enamorarse, especialmente cuando veía la alternativa, Dankyun.Suspiro… Si es que hay algún dios ahí afuera, por favor, responde mi ruego y asegúrate que Illsy y el resto estén a salvo. Por favor… Miré hacia el cielo.

“No estamos tan lejos ahora, princesa.” Dijo Dankyun, creyendo que estaba aburrida por el viaje.

Por supuesto, este hombre sólo conocía a la quieta y fácil de intimidar Ayuseya. Illsy sabía y se preocupaba más de la real yo.

No hay nada que hacer ahora… nada más que esperar… Pensé, pero entonces algo me golpeó y me hizo caer del caballo.

Dankyun saltó hacia atrás y me atrapó antes de que cayera al suelo. Todos los soldados se detuvieron en su marcha.

“¿Qué pasó?” Él preguntó sorprendido, pero me sostenía demasiado fuerte. Eso dolía.

Sacudí mi cabeza.

“Al parecer ella fue golpeada con algo.” Dijo Tuberculus quien acercó su caballo.

“¿Golpeada con algo?” Dankyun frunció el ceño y miró los árboles alrededor.

Su primera reacción fue buscar en el área circundante por algún enemigo oculto. Él incluso hizo una seña a dos de sus soldados para que fueran a buscar. Ellos hicieron como se les ordenó y saltaron de sus caballos. Mientras ellos buscaban, los otros soldados hicieron una pared a nuestro alrededor.

Incluso yo estaba confundida con respecto a lo que pasaba.

“No creo que sea alguien de mi academia.” Dijo Tuberculus, asegurándose de no encender de nuevo la ira de Dankyun.

“Mejor que así sea.”

Tragué saliva y esperé pacientemente sentada sobre mis piernas, pero el bosque estaba en silencio. Nunca llegó un segundo ataque, pero todos continuaban con la guardia levantada, desde que no se podían explicar qué es lo que me había pasado. Incluso yo no lo sabía.

“No hay nadie en el bosque, maestro.” Dijo uno de los soldados después de regresar, pero sólo fue entonces cuando me di cuenta de lo que realmente eran.

Los dos soldados eran de hecho dos muy hermosas mujeres el’doraw. Su piel negra, la cual cambiaba con sus emociones, cabello negro, y largas orejas puntiagudas como las de Shanteya definían su especie, pero ellas vestían una armadura similar a la que los soldados regulares llevaban en ellos. Era sorprendente que tuviera seguidores de otras especies.

“Si ellos o el Dungeon Lord vinieron tras nosotros. En verdad lo dudo, pero ya lo miré usar un hechizo capaz de agarrar a alguien sin importar lo poderoso de su armadura mágica.” Él nos dijo mientras me jalaba y miraba hacia el camino por el que habíamos pasado.

No creo que Illsy esté aquí… Pensé mientras miraba alrededor por señales, pero no había nada entre las ramas de los árboles o en el cielo.

“Muévanse con precaución.” Ordenó Dankyun y tiró de mí.

Duele… Pensé, pero sólo podía hacer una mueca y seguirlo.

Di dos pasos y luego choqué con una pared invisible. Esta sólo me afectaba a mí, los demás no se veían afectados por esta fuerza.

“¿Qué ocurre?” Preguntó Dankyun sorprendido.

Sacudí mi cabeza. Tampoco tenía idea.

Él sacudió la mano alrededor, pero no había nada allí, sin embargo, cuando tiro de mí hacia él, choqué contra una superficie plana. Había algo allí, pero ninguno de nosotros sabía que podría ser.

“Que extraño.” Dijo Tuberculus mientras frotaba su barbilla.

“¿Qué significa esto, vejestorio?” Preguntó Dankyun mientras desenvainaba su espada y apuntaba a él.

“No hay necesidad de ponerse violento, yo tampoco tengo idea. Es la primera vez que veo una barrera tan peculiar.” El respondió con calma.

“¡Tsk! ¿Ustedes dos habían visto algo como esto antes?” Él miró a las dos mujeres el’doraw.

Ellas se miraron entre sí por un momento y luego lo miraron de regreso mientras sacudían sus cabezas. Yo empezaba a presentir que esta era otra de las misteriosas habilidades de Illsy. Sí él podía deshacerse de mis maldiciones, quien sabe que otras cosas podría hacer.

¡No es bueno! ¡Estoy pensando en él de nuevo! Cerré mis ojos y traté de sacarlo de mi mente.

“¿Princesa Ayuseya? ¿Te sientes bien?” Preguntó Dankyun.

Él me asustó, y rápidamente abrí mis ojos. Mi respuesta fue una sonrisa forzada y una inclinación de cabeza. Después de eso, miré alrededor y toqué la barrera, tratando de ver donde empezaba y donde terminaba, pero iba todo el camino desde la tierra al cielo. Ni ir a izquierda o derecha ayudaba. Era como una gigantesca pared invisible.

“Hm, me pregunto si…” Dijo Dankyun mientas sacaba una Piedra de Detección del Nivel de un Calabozo.

Donde él se encontraba, la piedra no mostraba reacción, pero tan pronto como se pasó a mi lado, la roca se activó y mostró el número 86. Illsy estaba subiendo de nivel muy rápido, pero ¿cómo puede ser eso posible?

“¡Ese detestable Dungeon Lord! ¡Él te ató de alguna manera al Territorio de su Calabozo! ¡AAARGH!” Gritó Dankyun y golpeó un árbol con su puño.

El tronco no pudo soportar tal fuerza y se partió por la mitad. El suelo tembló, y una parte de este se levantó. Después de un momento, todo el árbol se vino abajo a causa del cráter que quedó en su base. Las dos mujeres el’doraw saltaron y patearon el árbol al mismo tiempo, cambiando la dirección de su caída.

Miré sorprendida como cortaban con sus manos desnudas un árbol de como 20 metros de alto y con un tronco de como 1 metro de diámetro. Fue sorprendente, pero al mismo tiempo atemorizante. En toda mi vida, apenas y he podido partir una rama por la mitad, nunca podría tumbar un árbol de ese tamaño de un golpe.

Tragué saliva y lo miré.

“¿Qué es lo que hizo?” Él preguntó y me miró de regreso.

¿Hacer? Fue él… Pensé, y miré hacia abajo.

Él negro tatuaje de un anillo entro en mi visión, recordándome que era una de las esposas de Illsyore. Era la esposa de un Dungeon Lord ‘Como un Dios’.

¿Esta es… ¿Esta es la razón? Pensé y después miré a Dankyun.

Él miró el anillo.

“¿Qué es esto? ¡¿QUÉ ES ESTO?!” Él gritó y me tomó de la mano tan fuerte que dolía.

“Detén esto. Por favor, estas hiriendo a la pobre chica.” Tuberculus trató de ayudarme.

“Mantente fuera de esto viejo… De hecho…” Él lo miró y se dio cuenta de que estaba fuera del territorio del calabozo.

Con una sonrisa en sus labios, Dankyun chasqueó sus dedos y una de las el’doraw apareció tras él. Tuberculus no tuvo tiempo para reaccionar, y la mujer le encajó un cuchillo en la espalda. Ella lo sacó y luego lo pateó en la herida, enviándolo a volar desde el caballo hacia el suelo, lejos de nosotros.

Tuberculus gimió y trató de pararse, pero la mujer se movió rápido y lo golpeó fuerte en medio de su tórax, rompiendo la armadura que él se había puesto y mandándolo a volar a un árbol cercano. Su roja sangre tiñó el tronco y la tierra bajo él.

Mirando mi cara sorprendida, Dankyun me dijo, “¿qué? Nunca pensé en dejarlo ir vivo. Él iba a morir o ahorita o dentro de media hora.” Él entonces miró de regreso a la mujer y dijo calmadamente. “Apuñálalo una vez más y tíralo por ahí. Oh, pero no en el corazón. Quiero que sufra. Si el desangrarse no lo mata, el veneno lo hará.” Él ordenó y la el’doraw hizo como se le dijo.

Miré con horror como la mujer caminó frente a Dankyun, y sin ningún remordimiento lo apuñaló con la misma daga justo en su estómago y luego lo tomó por su cabello, mientras él se retorcía en agonía.

No había duda de ello, el director, el viejo que me recibió amablemente en su academia, moriría. Me sentía mal por él y deseaba que hubiera alguna manera de ayudarlo, pero en frente de Dankyun y su ejército, al cual ni siquiera Illsyore pudo derrotar, ¿qué podría hacer yo?

Mi cuerpo temblaba de miedo del sólo pensarlo. Intenté calmarme, para verme dignificada y no agitada frente a ellos, pero cuando Dankyun se agachó frente a mí, mi corazón se encogió. Él me miró a los ojos y luego me tocó la mejilla que me había cortado antes, que ahora ya había sanado. Mi miedo hacia este monstruo era tan claro como el día para cualquiera que me mirara.

“Ahora, te daré tu tabla y tu tiza, y tú vas a decirme que es lo que ese Dungeon Lord te hizo con exactitud y como puedo deshacerlo.” Él sonrió.

Un escalofrío bajo por mi espina.

¿Cómo puedo mentirle ahora? Esto no era parte de mi plan… Esto…Pensé mientras lo miraba con miedo.

“Aquí tienes.” Él me ofreció la pizarra negra.

“Yo… No la necesito.” Dije, y lo miré de vuelta.

Se acabó de todos modos… Pensé.

“¿Q-Qué?” Él dijo sorprendido.

Incluso los soldados me miraron con sorpresa. Todos sabían que yo era muda, incluso Dankyun, quien fue el que me maldijo en primer lugar. Era obvio que él no esperaba que esto pasara. Una cosa era romper el compromiso entre los dos y otra es quitar la maldición de la que no podía hablar a nadie.

Sonreí.

“Hay alguien por ahí que tiene un poder más grande que el tuyo, Dankyun…” Le dije.

Incluso si derrotó a Illsy una vez, yo aún consideraba al dungeon mucho más fuerte que el monstruo frente a mí por la simple razón que en mis ojos, Illsy tenía todo lo que a Dankyun le faltaba: amabilidad, compasión, modestia, y lo más importante… amor. Quizá era tonto creer eso, pero honestamente no me preocupaba más.

“Princesa, estoy feliz de que puedas hablar, pero ¿cómo?” Él preguntó con una sonrisa forzada, pero se encontraba irritado hasta el límite.

Fue sacudido por eso, incluso ignoró mis palabras, pero ¿quizá podía usar su momento de confusión en mi ventaja? Era un gran tiro, pero tenía que intentar.

Si esto funciona, él podría empezar a temer a este ‘alguien’ quien fácilmente removió tan extremas maldiciones debido a que este podría superarlo a él como supremo. Si no, entonces estoy muerta de todos modos. No puedo dejar el territorio de Illsy, y ahora estoy libre de mis maldiciones. No hay razón para que mi país desee casarme con él ahora, y él lo sabe. Pensé y después de tragar saliva, le dije las siguientes palabras:

“Sí. La maldición que me pusiste fue removida en segundos.”

“¡¿S-Seg-¡¿Segundos?!” Él tartamudeó.

“Y eso también pasó con la maldición familiar.” Agregué y lo miré de reojo.

Todos los soldados a mi alrededor empezaron a susurrar entre ellos cuando escucharon eso. Incluso las dos mujeres el’doraw que regresaron de lanzar a Tuberculus en algún lugar en el bosque mostraron reacciones similares. Era realmente sabido que incluso los mejores sanadores en todos los tres continentes no podían hacer nada para remover la maldición, pero allí estaba yo proclamando que se había ido. La prueba de eso era el hecho de que podía hablar, probando que mi otra maldición había sido removida. Aun así, me preguntaba cuántos de los que me rodeaban sabían que yo de hecho tenía dos maldiciones y no una. Para Dankyun estaba claro, pero los demás sólo seguían órdenes.

“¡BUHAHAHA!” Él rompió en una carcajada, silenciando todas las voces alrededor.

Parpadeé sorprendida y di un paso hacia atrás, alejándome de él. Él reía como un loco.

“Tú… ¡Haha! ¿Dijiste que te deshiciste de tus maldiciones?” Él preguntó después de detenerse.

“S-Sí.” Respondí.

“Así que… si fueras a regresar, el reino estaría a salvo como dicen, ¿cierto? Quiero decir que serías capaz de fortalecer a la familia real de nuevo. ¡Suspiro! ¡Este es un buen día! ¡Un buen día de hecho!” Él dijo con una sonrisa mientras miraba hacia el cielo.

Por un momento, pensé que mi plan había funcionado. Si en sus ojos, dejaba de ser una desgracia y me convertía en una propia princesa draconiana, quizá el dejaría de actuar como loco e intentaría trabajar conmigo para restaurar Teslov a su antigua gloria. Desafortunadamente, olvide que Dankyun podría tener planes diferentes para la restauración del poder del trono.

“Ya veo, entonces… Curaste tus maldiciones… “Ya veo, entonces… Sólo necesito matarte y tomar a otra princesa como mi esposa.”

Estas palabras habladas con una calma atemorizante enviaron escalofríos a mi espina, todo el camino hasta la punta de mi cola. Tomé un paso hacia atrás, quería huir, pero los soldados formaron una barrera tras de mí.

“¿Qué es esto? ¿Traicionarán a su princesa?” Pregunté.

“Ellos nunca fueron tuyos para empezar, Princesa Ayuseya.” Dijo Dankyun mientras se me acercaba.

“¿Por qué harías esto Dankyun? ¿Por qué?” Pregunté mientras apretaba mi vestido.

Mis manos temblaban, y mi corazón latía más rápido que nunca. Estaba mirando a la muerte a los ojos, y no había manera de que escapara de sus terribles garras.

“Simplemente odio a la actual familia real, y quiero el trono.” Él se encogió de hombros y apunto su negra espada hacia mí. “Sólo tengo una última pregunta. ¿Cuáles quieres que sean tus últimas palabras?” Él preguntó con una sonrisa.

¿Mis últimas palabras? Que cruel… Pensé y cerré mis ojos por un momento. Sí, estas deberían estar bien si se supone serán mis últimas palabras… Abrí mis ojos y le sonreí, dije “Sólo tengo dos cosas que decir. Dankyun, eres un idiota, y el hombre al que amo es Illsyore.”

“Que tonta.” Él sacudió su cabeza y se preparó para atacarme.

Cerré mis ojos. Esto era así… Sin importar lo duro que intentara huir de él, sin importar lo rápida que fuera, sin importar a donde fuera y quien intentara protegerme, Dankyun siempre se las arreglaba para atraparme. ¿Quizá este era mi destino? Por lo menos, moriré sabiendo que dije esas palabras que liberaron mi corazón de todo dolor y unas pesadas cadenas…

“¿Ayuseya?” Escuché su voz, pero no podía creerlo.

“¿Ayuseya? ¿Estás bien?” Lo escuché de nuevo.

No había duda de que era la voz de Illsy. Abrí mis ojos, pero en vez del bosque, miré el cuarto de metal donde estaba su cuerpo de cristal. Shanteya y Nanya estaban allí también, ¡pero lo importante era que Illsy estaba allí!

“Yo…” Mi voz no salía. Mis ojos se llenaron de lágrimas, y sin importar quién me había salvado, salté hacia adelante y abracé al gran cristal verde. “¡Illsy!” Lloré.

“¡Sí! Aquí estoy… Yo… No te preocupes. Estas a salvo, Ayuseya.” Él dijo con una amable y gentil voz.

[Punto de vista de Illsyore]

Una hora o algo así después de invocar a Ayuseya de regreso a la academia desde mi mente interna, desperté de mi sueño.

¡No! ¡Ayuseya! Grité y me estiré para tomarla, pero ella ya no se encontraba allí.

A donde sea que mirara, todo lo que podía ver era la obscuridad de mi Mente Interna, pero Shanteya no se encontraba allí para saludarme como era usual, haciendo que me confundiera y me asustara por un momento.

¿Fue todo eso una pesadilla? Me pregunté mientras intentaba calmar mi respiración y los rápidos latidos de mi corazón.

Se sentía tan real como para ser un sueño, incluso si la última parte era increíblemente confusa. La única manera en la que podía estar seguro de eso era buscando a Ayuseya dentro de la obscuridad de mi Mente Interna. Mi miedo y preocupación venían de la última cosa que dije antes de desmayarme. Esas palabras que dije estaban fuertemente impresas en mi memoria.

¿Ayuseya? ¿Estás aquí? Grité, pero no recibí ninguna respuesta.

La luz en la distancia que normalmente aparecía cuando quería saber dónde estaba no apareció.

Ayuseya no estaba en mi Mente Interna…

¡No! ¡No! ¡No! ¡No puede ser! Dije sacudiendo mi cabeza.

Parte 3

Traté de negar la posibilidad de que había fallado y ahora Dankyun se la había llevado, así que salí al mundo real.

En efecto, esto no era un sueño.

Mi habitación era un desastre. Los signos de mi batalla con Dankyun se podían ver por todos lados. Los restos de los láseres AGLCM que usé como mi último método de defensa se encontraban esparcidos en el piso, fragmentos de cristales de poder mezclados con piezas de la caja metálica y los pedazos de Inconel cortados de las paredes. Si no trajeras botas definitivamente te clavarías algo en los pies.

Volteando hacia arriba, miré el gran hoyo en la pared a través del cual entró el Supremo draconiano, dejando que la luz del sol llenara mi habitación, reflejándose en todos los fragmentos esparcidos por el piso.

A pesar de toda esta destrucción, a pesar de recordar ese último momento antes de desmayarme cuando Dakyun estaba a punto de cortarme, aún estaba vivo y sin ninguna sola cicatriz en mi cuerpo.

Ayuseya lo detuvo… Pensé, pero saber eso sólo me hacía enojar.

Al final, no fui capaz de mantener mi promesa. Entregué a Ayuseya a ese monstruo e incluso si culpaba a la fatiga y falta de concentración, eso no sería nada más que una simple y patética excusa. Al final, fui yo quien la libero, justo frente a las fauces del león.

¿Pero qué tal si yo moría? Me pregunté.

Sacudí mi cabeza. Ni siquiera quería pensar en esa posibilidad.

Abriendo mi ventana de estado, miré a mi pozo de Energía Mágica. Este estaba lleno, pero aún había rastros de fatiga mental, aunque no tan mala. Había otra cosa que noté: mis auras divinas.

¿Por qué estas no afectaron a Dankyun? Me pregunté.

[Protección Divina] <Como una entidad ‘Como un Dios’, estás protegido de la mayoría de ataques mágicos y físicos. Ataques Elementales causan 95% menos daño. Ataques Intermediarios causan 90% menos daño. Ataques Avanzados causan 80% menos daño. Ataques Maestros causan 70% menos daño. Ataques Heroicos causan 60% menos daño. Ataques Divinos y armas causan 50% menos daño>

¿Qué es lo que significan ataques Heroicos y Divinos? ¿Emperador y ‘Como un Dios’? Pensé y miré al siguiente.

[Aura Divina] <Estás envuelto en una Aura Divina Sanadora con un radio de 10 metros alrededor de tu cuerpo para todos a los que percibas como un Aliado o Neutral. Estas envuelto en una Aura de Daño Divino con un radio de 5 metros alrededor de tu cuerpo para cualquiera a quien percibas como Enemigo. El Daño Inducido es determinado por la cantidad de Energía Mágica puesta en el aura y el deseo de la entidad ‘Como un Dios’ o Dios.>

Cuando Dankyun entró, me enfoqué más en mi defensa que en poner mi energía mágica en la [Aura Divina] Esta probablemente era tan débil que él ni siquiera la sintió. Pensé mientras intentaba recordar toda la batalla, pero sólo había pequeños pedazos allí. Mis memorias eran vagas, sólo el momento antes de desmayarme estaba claro.

Con tan poca Energía Mágica que quedaba no había manera de esperar que esta habilidad le hiciera algún tipo de daño significativo. Probablemente cometí un terrible error al enfrentarme a él aquí, pero nos tomó por sorpresa, a ambos, a Nanya y a mí. Creo que esto prueba la diferencia entre la vida real y los incontables juegos que jugué donde el héroe siempre se las arreglaba para encontrar una manera de ganar.

Fue entonces cuando recordé que tan mal herida podría estar la aparentemente joven profesora.

“¿Y qué? ¡Ganaré la siguiente!” Me dije mientras me alejaba volando.

Incluso si era realmente difícil creer en esas palabras, intenté recordar un buen consejo que mis padres me dieron: ‘Cuando te enfrentes a un problema en tu vida, sin importar que tan grande o pequeño es, siempre enfréntalo con la mentalidad de que al final lo resolverás o te encargarás de él. Creer lo contrario sólo te añadirá un peso y te llevará más lejos del éxito.”

En otras palabras, era más eficiente pensar que al final ganarías que preocuparte por perder una batalla antes de que iniciara. Esa era la manera en la que debería de pensar y mantenerme pensando, pero era más fácil decirlo que hacerlo. Los miedos internos eran difíciles de sobrellevar cuando tenías el poder de un Dungeon ‘Como un Dios’.

Mientras volaba por la academia hacia donde sentía la fuerza de vida de Nanya, ni siquiera puse atención al estado en el que los estudiantes y los profesores se encontraban. Quizá tampoco deseaba atestiguar lo que quedó de la batalla que acababa de acontecer, así que simplemente volé de paso, ignorando todo excepto ese pulso de luz que sabía que era mi esposa.

“¡Nanya!” Grité cuando entré al salón de clases.

Este lugar también estaba deshecho. Las ventanas estaban cubiertas con barricadas de escritorios y sillas, en un intento de mantener a los soldados alejados. No había signos de ninguna de ellas habiendo sido atravesadas, mostrando que los soldados no intentaron entrar por allí. El salón de clases estaba al otro lado de la entrada trasera de la academia por donde los soldados habían intentado entrar.

En todo ese lugar, sólo había un escritorio que permanecía como antes, el escritorio del profesor, y enseguida de este estaba la mujer de Rango ‘Como un Dios’.

“¿Illsy?” Ella preguntó sorprendida y se giró rápidamente.

Su armadura lucía terrible, y su sangre la manchaba allí, donde había sido herida por ese bastardo de Dankyun. Lucía como una fea cortada, pero ella no parecía estar sangrando, sin embargo, tenía que cerciorarme. Estaba preocupado.

“¡Nanya! ¡Estás viva! ¡Estoy tan feliz! ¿Estás bien? ¿Estás sangrando? ¿Algo roto? ¿Aún tienes tus bragas?” Pregunté preocupado mientras volaba a su alrededor como una maldita luciérnaga.

Ella me mostró una tierna sonrisa y dijo “¡Hehe! No creo que esa última pregunta fuera necesaria, pero estoy bien Illsy. Tuberculus me dejó un cristal de sanación y ya estoy devuelta a mi 100%. Desafortunadamente, me llevé una buena paliza…” Ella dejó salir un suspiro.

“¿Tuberculus?” Me detuve frente a ella.

“Sí. ¿Hm? Acabas de despertar, ¿cierto?” Ella dijo mientras me miraba e inclinaba un poco su cabeza hacia la izquierda.

“Sí”

“Ya veo…” Sus ojos miraron hacia el suelo, manteniendo un poco de tristeza en ellos. “Entonces no los sabes, ¿verdad?”

“¿Saber qué?” Pregunté sorprendido y entonces un escalofrió bajó por mi espina.

¡Oh no! ¿Le pasó algo a Ayuseya? ¿Dankyun la mató? Pensé.

“Dankyun y su ejército de pelmazos tomaron a Ayuseya y se fueron una hora o algo así después de la batalla que tuvo contra ti. Por alguna razón, él pensó que tomabas órdenes directas de Tuberculus, que estás bajo su control o algo así, así que él se lo llevó con él para asegurarse de que no intentáramos algo estúpido. Una vez que lleguen a ciudad Therion, él dejará que regrese a la academia…” Ella miró hacia mí. “No creo que Ayuseya vuelva… nunca.”

Escuchar eso fue un poco perturbador. Estaba contento por saber que Dankyun se había ido, pero escuchar que había tomado a Tuberculus y Ayuseya con él era demasiado. Quería de alguna manera tener a mi esposa draconiana de regreso conmigo, y podía hacerlo fácilmente con ir a donde ella y absorberla, pero entonces matarían al viejo.

“No puedo hacer nada, ¿o sí?” Pregunté.

“No…” Ella sacudió la cabeza y luego miró hacia el escritorio.

Había dos cristales allí, uno era blanco y el otro era café. Estos eran similares a los que Dankyun usó para recobrar su fuerza de nuestra batalla. Si no fuera por esos cristales, yo pude haber ganado.

“¿Qué son esos?” Pregunté.

“Tienen muchos nombres… Cristales Mágicos, Cristales de Hechizos, y Contenedores de Hechizos son los más usados.” Ella levantó el café, “Tuberculus los dejó aquí para mí. Aparentemente, tengo que usarlos en caso de que algo suceda…” Me dijo.

“¿A qué te refieres?” Pregunté, pero tenía el presentimiento que no me gustaría la respuesta.

“Él me dejó una nota diciendo que en caso de que Dankyun cambiara de opinión y no lo dejara libre, el me regresaba estos dos a mí. Uno contiene [Rejuvenesimiento] y el otro [Teleportación], pero hay muy poca Energía Mágica en este, y no sé a dónde nos puede llevar. Ella explicó.

“Así que, si él muere…” Dije.

“Esta podría ser la manera en Dankyun nos ‘agradecería’ por su estancia aquí. Quizá cree que, si él lo mata, tu enloquecerás y nos matarás.” Ella levantó los cristales y los puso en su bolcillo.

“¿Qué haremos ahora?” Pregunté.

“Volvamos a tu cuarto… ¿Dónde está Shanteya?” Ella me preguntó.

Esparciendo mi enfoque hacia su fuerza de vida, me enteré que ella estaba dentro de la academia, montando guardia frente a la puerta que llevaba a mi habitación. Paladinus, Angius, y Rufus también estaban allí.

“Ella ya está allí…” Dije y luego seguí a Nanya.

¿Volé hacia ella sin darme cuenta? Me pregunté.

Mientras caminábamos hacia allá, miramos la devastación que causaron los soldados de Dankyun. Muchos de los estudiantes mostraban signos de heridas y sangrado. Aquellos que podían estar de pie intentaban arreglar la academia con lo mejor de sus habilidades, básicamente quitaron los escombros del camino y quitaron los muebles que lo bloqueaban.

Algunos de los profesores regulares también estaban heridos. Ellos apenas eran aventureros de Rango Maestro. Uno era un Principiante, pero todos ellos tenían un rol en la academia. Los más débiles de ellos eran los cocineros. Había dos de ellos. Era duro de admitir, pero durante el momento de mi batalla con Dankyun, algunos otros estudiantes también murieron, asesinados por soldados que lograron pasar o por disparos perdidos. Los comandantes de Dankyun probablemente eran mucho más fuertes que lo que habíamos pensado inicialmente y tomaron a los viejos aventureros por sorpresa.

La vida real no era como los anime, donde el fuerte podía fácilmente saltar frente a una bala y detenerla con los dientes. Era posible que los estudiantes simplemente tuvieran mala suerte. Incluso haber sido golpeados por fuego aliado era posible, pero no tenía dudas de que los maestros dieron lo mejor de sí para mantener a los 420 de ellos seguros.

“¡Nanya! ¡Al fin! ¡Dile a esta mujer loca que salga del camino, o me encargaré de ella!” Advirtió Angius mientras apuntaba con su espada a Shanteya, pero ella no se acobardaba.

“Ni siquiera serás capaz de tocarla. Te lo garantizo.” Dijo Nanya con un suspiro.

“¿Cómo lo sabes?” Pregunté algo curioso.

“Tú me dijiste la razón.” Ella respondió calmadamente sin revelar mi skill [Vínculo de Confianza].

“¡Oh!”

“¡Lo dudo! ¡Esta niña apenas y es una Rango Maestro! ¡Tú eres la que lo probó!” Gritó Angius.

“¿Quizá puedes calmarte un poco?” Preguntó Paladinus.

“¿Calmarme? ¡La academia es un desastre! Uno de mis estudiantes murió, ¡y todo es la CULPA de este Dungeon Lord!” Él gritó.

“El Maestro no tiene la culpa de la destrucción causada en su academia. Él la defendió.” Dijo Shanteya.

“¡No! ¡Él tomó a la princesa draconiana y nos puso a todos en peligro! ¡Desde que tú y tus compañeros trataron de asesinarla, todo ha ido mal! ¡Lo sabía! ¡Simplemente sabía que no deberíamos haber seguido la idea de Tuberculus! ¡Ahora míranos!”

“Estoy de acuerdo. Nada de esto habría pasado si ese Dungeon Lord no estuviera aquí.” Dijo Rufus.

“Tú también, ¿huh?” Dijo Nanya mientras les dirigía una mirada.

“¡No hay duda de eso! El Dungeon Lord tiene la culpa de este lio, eso es porque… erm… eso es porque…” Paladinus estaba intentando decir algo, pero él dudaba.

“¿Eso es porque qué?” Preguntó Nanya levantando una ceja.

“¡Eso es por lo que decidimos destruir su núcleo!” Grito Angius, pero tan pronto como él dijo eso, Shanteya actuó.

Con una patada más rápida que su velocidad de reacción, ella lo mando a volar hacia mi pared de Inconel. Él tosió, pero ella se acercó y lo golpeó en el pecho, destruyendo su armadura mágica. Antes de que él tuviera oportunidad de recuperarse, Anguis tenía un cuchillo apuntando a su cuello.

“Te reto a que lo digas de nuevo.” Dijo Shanteya calmadamente, pero su instinto asesino era tan fuerte que podía prácticamente sentirlo, y Angius seguro también podía.

“Calma Shanteya, él no lo hará.” Dijo Nanya.

La el’doraw no se retiró.

“De hecho.” Dije. “Un supremo apenas y puede cortar a través de mis paredes, y si ellos quisieran ya hubieran usado la puerta trasera. Quiero decir, hay un gran hoyo en la pared, ¡justo ahí!” Dije, pero olvidé que yo era invisible.

“¡Nyahaha! ¡Cierto!” Nanya se mostró sorprendida por eso.

Parte 4

“Incluso así… no queremos al Dungeon Lord como parte de nuestra academia. Eso está mal. Él es un dungeon después de todo. ¡Nanya, tú de toda la gente deberías entenderlo!” Dijo Paladinus.

“Entiendo, bien… ¡Entiendo que Dankyun los asusto tanto que todos salieron corriendo con la cola entre las patas! ¡Illsy no hizo nada malo! ¡De hecho él nos protegió a todos desde el día en que nació! ¡Él no nos atacó y ni siquiera mostro la más mínima cantidad de intento asesino hacia nosotros!¡Incluso ahora mientras balbucean entre ustedes como tontos que se encargarán de él, ni siquiera ha levantado su niebla obscura! Él salvó a dos pobres chicas de un destino más horrible que la muerte, y en vez de reconocer todo su esfuerzo y amabilidad, ¿están pensando en matarlo? Ahora les tengo una pregunta. ¿Por qué en el nombre de todos sus PATÉTICOS dioses siquiera pensaron que yo los DEJARÍA hacer daño a Illsy?” Ella les gritó, mostrándoles que, aunque yo no elevaba mis intenciones asesinas, ella no tenía problemas mostrando la suya.

Shanteya tampoco se alejó de su objetivo, y los profesores se miraron entre ellos por un momento. Rufus parecía avergonzado por la manera en que ellos intentaron hacer las cosas, pero él aún creía que era mi culpa. Angius miraba a Shanteya, y Paladinus apretaba su puño.

“¡Aun así, aun no creo que se correcto para un Calabozo de CUALQUIER tipo ser parte de una Academia Mágica! ¡No es natural! No es normal… él es un Dungeon Nanya, tienes que entender eso. Él no es como nosotros…” Él trató de apelarle.

“¡Entonces vete de aquí antes de que abra tu garganta de un corte y te drene toda esa sangre cobarde tuya!” Ella respondió con un gruñido.

“Nanya, tú no puedes sólo…” Rufus intentó decir.

“¡VETE!” Ella gritó.

“Nanya…” Dije mientras me ponía frente a ella. “Cálmate, por favor.” Sonreí.

Ella parpadeó un poco sorprendida y luego gruñó y se frotó la frente con dos dedos.

“Illsy, ellos están siendo unos pelmazos por nada.” Ella dijo.

“Lo sé, pero cosas como estás no se desvanecen de la noche a la mañana.” Dije, hablando de lo que sabía acerca de cómo los humanos de la Tierra veían a la gente diferente a ellos.

“Aun así…” Ella sacudió su cabeza y se rindió.

“Ahora pues, caballeros, si ustedes desean vivir en el Territorio de mi Calabozo, no tengo ningún problema con ello, y prometo brindarles una mano cada vez que pueda. Sin embargo, si ustedes desean herirme o a mí o a mis amigos, los freiré en lava y los mandaré a Marte de una patada en el trasero. Puede que no sea capaz de vencer a Dankyun por ahora, pero ustedes tres no me son una amenaza.” Dije con una sonrisa.

“¿Qué? ¿Estás bromeando con nosotros Dungeon Lord? ¿Qué te hace pensar que te escucharemos?” Preguntó Paladinus.

“¿Marte?” Preguntó Nanya un poco sorprendida, pero no me preocupé en explicarle. Si ella fuera a preguntar después, no veía razón para no decirle.

“Debido a que soy un Dungeon Lord ‘Como un Dios’ y ustedes tres son meramente Aventureros de Rango Emperador que no son siquiera los suficientemente fuertes para proteger a los estudiantes mientras me encontraba peleando con el Aventurero de Rango Supremo Dankyun. Porque hasta ahora, jugué cumpliéndoles sus caprichos gracias a Nanya, Shanteya, Ayuseya, y un poco gracias también a Tuberculus. Porque les demostré que no tenía malas intenciones contra ninguno de ustedes cuando los dejé entrar a mi calabozo, pude haberlos matado con extrema facilidad si lo hubiera deseado, pero no lo hice.” Les dije calmadamente.

“¿’Co-Como un Dios’?” Dijo Rufus con una voz temblorosa.

“Sí. Él es un ‘Como un Dios’.” Confirmó Nanya.

“¡No lo creo!” Gritó Angius bajo la daga de Shanteya.

“Que mal, pero esa es la verdad. Ahora, si quieren dejar este lugar, hay un túnel de escape debajo de este edificio. Este los llevará hasta los límites de mi territorio, que está a un radio de unos 17 km alrededor de mi Núcleo de Cristal. Tienen dos opciones. Tomen ese camino y lleguen a la ciudad más cercana o arriésguense a encontrarse de nuevo con Dankyun. ¿Qué elegirán?” Pregunté.

Los profesores se miraron unos a otros por un momento y luego respondieron.

“¿Es seguro?” Preguntó Rufus.

“Te lo garantizo.” Dijo Nanya levantando una mano.

“Entonces, tomaremos el túnel de escape, y nos llevaremos a los estudiantes con nosotros. Esta ya no es más una Academia Mágica… este es un calabozo.” Dijo Paladinus apretando sus puños.

“Muy bien. Les abriré el camino.” Dije con una sonrisa.

Shanteya se alejó de Angius, pero no dejó que se apartara de su mirada. Con las dos chicas protegiendo mi núcleo de ellos, volé a un nivel más abajo y creé un camino al túnel de escape. Algunos estudiantes se sorprendieron por la rampa repentina que apareció en medio del vestíbulo, pero Paladinus, Rufus, y Angius calmaron sus espíritus y los guiaron a través de él.

El proceso de movilización tomo cerca de media hora. Sorprendentemente, Zertan también los siguió, pero él no tenía a su dríada con él. Cuando le pregunté acerca de eso, él me dijo esto:

“Illsyore, a pesar de lo que mis amigos dijeron, ellos no querían herirte. Sólo están atemorizados. Yo no tengo problemas contigo. me ayudaste mucho con los materiales que recogiste. Ayudaste mis clases, y nunca me mostraste malas intenciones o hacia mis… amigos. Después de que miré a Dankyun, la mandé lejos sólo en caso de que algo como esto pasara. Ella debería estar ya fuera de tu territorio en estos momentos, ella también me dijo que te diera las gracias de su parte por ayudarla. Si por alguna razón piensas en reconstruir este lugar, amaría volver a enseñar en él. Nos veremos entonces, Dungeon Lord Illsyore.”

“Igualmente. Cuida de ella y de ti, Zertan.” Le dije.

Esta era una despedida que me hacía sentir como si estuviera parado sobre agujas. Ahora, con el edificio de la academia vacío, regresé a mi habitación, donde Nanya y Shanteya me esperaban.

“¡Suspiro!¡Esto es malo!¡ARGH!¡Cuando regrese, Tuberculus va a enloquecer!” Dijo Nanya.

“¡Les di el hasta nunca!” Shanteya dijo calmadamente, pero ella aún mantenía su guardia alzada.

“Ellos dijeron que los humanos sólo mostraban sus verdaderas naturalezas en tiempos de crisis… Ellos simplemente mostraron las suyas…” Dije con un suspiro al final.

“¡Y no me gustó!” Nanya levantó sus manos en protesta.

“No hay nada que podamos hacer al respecto ahora…”

Pensé de nuevo en Ayuseya. Me sentía tan mal por haberla perdido. Aunque me sentía mejor por el hecho de que los maestros y estudiantes habían dejado mi territorio, sabiendo que ella estaba a punto de irse también hacia que mí corazón doliera. Era un poco raro, ¿pero que más podía hacerse ahora?

Abriendo mi lista de skills, miré entre ellos y miré a este pequeñin:

[Invocar Aliado]: <Aventureros que formaron contrato con el Dungeon Lord pueden ser invocados a discreción del Lord siempre y cuando ellos estén dentro del calabozo en un radio de 1 km de la Salida del Calabozo. Costo de Energía Mágica 250 Puntos. Contratos Actuales: 3. Comando de Voz: Azer Nef Yer>

Me pregunto si… Pensé.

“Hey, ¿Nanya?”

“¿Qué?” Ella preguntó mirando hacia mí.

“Puede que ahora tenga una manera de robar a Ayuseya de Dakyun, pero… pero…”

“Pero ¿qué?” Ella levantó una ceja.

“No puedo traer a Tuberculus…” Dije.

Hubo un momento de silencio en lo que Nanya pensaba al respecto, mientras yo me sentía inquieto. Quería usar el hechizo. Quería llamar a Ayuseya. ¡Tenía qué!

Había algo dentro de mí que me decía que lo hiciera, que abriera mi boca y dijera esas palabras. Que pusiera magia en el hechizo y llamara a aquella a quien había perdido, ¿pero que hay acerca de Dankyun? ¿Qué pasaría con Tuberculus?

“Si haces eso, entonces Dankyun…” Nanya dijo y luego sonrió. “¿Sabes qué? Aún no he peleado con él con mi poder al máximo. Él aún no se ha encontrado con Shanteya, y tampoco ha probado tu calabozo. Estoy segura que a Tuberculus se le ocurrirá algo, él es un viejo con muchas mañas. ¡Hagámoslo!” Ella rio entonces.

“¿Está seguro de esto, Maestro?” Preguntó Shanteya.

“Hablando honestamente, Dankyun me da miedo, pero perder a una de ustedes tres me da más miedo.” Confesé.

“¡Si los dioses quieren que vivamos, viviremos después de esto, si no, entonces que así sea!¡Nyahaha!” Rio Nanya.

“Luces impaciente por otro encuentro.” Dije.

“¡Por supuesto! ¡He huido de él por mucho tiempo y créeme cuando digo esto, Illsy, pero no es nada placentero!¡Si huimos, ese bastardo nos cazará y nos torturará hasta que nos rindamos!” Ella dijo apretando sus puños.

“¿Tenemos alguna oportunidad?” Pregunté.

“Hm, quizá con tu calabozo. Este definitivamente destruirá a su ejército, pero dime… ¿Qué es lo que TÚ quieres hacer ahora?” Ella preguntó con una sonrisa en su rostro.

Cerré mis ojos por un momento y pensé acerca de lo que realmente quería hacer. ¿Ayuseya valía el riesgo? ¿Era correcto hacer algo así?

Es algo gracioso, pero la primera cosa que vino a mi mente fueron algunas escenas de un viejo anime acerca de un pirata con un sombrero de paja que nunca se dio por vencido y al igual que un inquieto huracán, él navegó por el mar, deteniendo cualquier cosa que considerara incorrecta incluso cuando las oportunidades de victoria eran casi nulas.3

Heh… Es gracioso que recuerde algo como eso justo ahora. Bueno, él estaba en lo cierto. Creo que lo que más quiero es ver la sonrisa de Ayuseya y que este a salvo. Quiero ver a Nanya a salvo también, y a Shanteya… También quiero proteger a mi nakama, pero si lo hago, pongo todas nuestras vidas en peligro… ¿Debería? Pensé y luego abrí mis ojos.

Miré a Nanya esperando por mi respuesta con una mirada impaciente en su rostro, y a Shanteya permaneciendo en calma, pero apretando la empuñadura de su daga. Ella estaba lista para seguirme a donde sea. Así que al final, yo sería el que iba a decidir.

¿Otra elección alocada?¡No, esta vez estoy peleando junto a todas ellas, y estoy poniendo a Dankyun dentro de mi calabozo! Respiré profundamente. ¡Si morimos, espero que Dios nos reencarne en un ambiente más pacífico, o al menos espero que él me de la fuerza para derrotar a Dankyun y ganar esto! Pensé y luego dije, “¡Azer Nef Yer!”

Se gastaron 250 Puntos Mágicos, y el hechizo fue lanzado.

Una última batalla… Pensé y miré la brillosa luz que tomaba forma frente a nosotros.

[Punto de Vista de Uno de los Soldados de Dankyun]

Milord estaba a punto de dejar caer su ira sobre la tonta princesa. Ninguno de nosotros sostenía lealtad hacia la familia real. Esta era débil y patética. Ellos no merecían ser nuestra realeza, pero Dankyun era fuerte

Justo entonces, sin embargo, hubo una luz brillante que provenía de la princesa, y ella se desvaneció por completo. ¡Nunca habías visto algo como eso en mi vida entera!¡Esa miserable ramera hizo algo y desapareció antes de que Milord pudiera asestar el golpe de gracia en ella!

“¡AYUSEYAAA!” Grito Milord Dankyun antes de sacar un extraño collar con un cristal rojo.

Él miró hacia este por un momento y luego apuntó hacia la academia mágica de humanos. Milord cantó algo por unos pocos segundos y luego un rayo de luz roja voló al cielo. El cristal se hizo transparente y los cielos se obscurecieron.

Mientras todos mirábamos hacia arriba, vimos grandes bolas de fuego cayendo desde el cielo. Una gran sonrisa apareció en mi cara cuando supe lo que eso significaba. Milord Dankyun usó su skill de Rango Supremo para aplastar la academia de humanos.

“¡Mira bien, chaval!¡Esta es la razón por la que seguimos a Milord! ¡Que viva Milord Dankyun!” Grité, y los demás me siguieron.

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